Álvaro Alfaro (Zaragoza) tiene 23 años y este año se ha graduado en Farmacia. Álvaro preside un club de lectura en la Universidad, en el que se realizan reuniones semanales, siguiendo el modelo de Grandes Libros.
¿Cómo empezó tu afición por la lectura?
Se podría decir que mi afición por la lectura comenzó cuando era pequeño y leía libros de misterio, como Sherlock, Lupin y yo, Las aventuras de Alfred & Agatha, o The Mystery Team. Esta afición desapareció durante el ultimo año de la ESO y durante el bachiller, cuando nos obligaban a leer libros en la asignatura de Lengua, pero se reavivó en segundo de carrera, y volvió a lucir en plenas capacidades en tercero de carrera cuando cursé el programa Grandes Libros.
¿Crees que un libro te puede cambiar la vida?
Si hablamos de mi caso concreto, no creo que un libro me pueda cambiar la vida. No obstante, estoy seguro de que, para alguien, alguna vez, un libro habrá supuesto un giro de 180 grados en su vida. Por lo tanto, diría que sí; un libro puede cambiarte la vida.
¿Qué personajes literarios te han conmovido más?
A bote pronto, se me ocurre Yozo Oba, protagonista de Indigno de ser humano de Osamu Dazai. Ver cómo una persona se autodestruye, a veces sin saberlo, en cada una de las etapas de su vida es descorazonador, más sabiendo que esto pasa en el mundo real todos los días. Si no, se me ocurren también Reginald De Courcy en Lady Susan y Alekséi Ivánovich en El jugador, ambos destruidos por algo tan bonito como el amor.
¿Cómo surgió la idea de hacer un club de lectura?
Era cuarto de carrera (2024) y yo estaba de intercambio en Milán. El curso anterior había cursado la asignatura Grandes Libros. Durante mi Erasmus leí mucho, y se me ocurrió hacer algo en la Universidad para que la gente disfrutase de la lectura tanto como yo lo había hecho y lo estaba haciendo. Esto se juntó con que, en mi último año de carrera, quería montar algo para devolver a la Universidad una parte de todo lo que me había dado.
¿Cómo consigues ser constante en el ejercicio de la lectura?
En mi caso, el secreto para ser constante roza la locura. Me despierto a las seis y media todos los días (mis amigos me dicen que llevo un horario espartano). A esa hora hay poca gente despierta, nadie te escribe, en la calle no hay ruido, nadie entra en el sitio en el que estás leyendo, en definitiva; a esa hora no pasa absolutamente nada. Esto me ayuda a tener todos los días una hora o una hora y media de lectura asegurada. Además, cuando leo, me gusta hacerlo de una manera «activa», subrayando, escribiendo en los márgenes, y para esto me gusta que nadie me interrumpa.
Si pudieras volver a leer un libro por primera vez, ¿cuál elegirías?
Releería por primera vez dos libros: Ensayo sobre la ceguera de José Saramago, y El último encuentro de Sándor Márai. No porque sean mis libros favoritos, aunque el último es de mis favoritos, sino porque son los únicos libros que me han hecho levantarme de la silla y exclamar en alto. Estaba tan metido en la lectura que sentía como lo hacían los protagonistas. No ha habido otros libros que consigan esto.
¿Cuál es el último libro que has leído por placer? ¿Lo recomendarías?
Empezaré diciendo que solo leo por placer. Teniendo esto en cuenta, el último libro que leí fue Julio César de Shakespeare. Definitivamente lo recomendaría, es un libro breve del que se pueden sacar muchas enseñanzas, sobre el matrimonio, el honor, pero sobre todo sobre la política. Destaco este aspecto porque pienso que el libro ofrece una ventana a los diferentes motivos que mueven a los agentes en política, un tema de gran relevancia hoy en día.
Un libro que creas que merece más reconocimiento del que tiene.
Lady Susan. Cuando lo leí me gustó bastante, sin embargo, es una de las novelas de Jane Austen que menos reconocimiento recibe. Yo no sabía que existía hasta que me la recomendaron. Supongo que queda eclipsada por Orgullo y prejuicio y por Sentido y sensibilidad.
¿Qué papel tiene la Biblioteca en tu vida diaria?
Durante estos años, la Biblioteca ha tenido tres papeles en mi vida: el primero, y el que supongo que compartiremos la mayoría, es como lugar de estudio. El segundo es como librería, ya que muchos de los libros que he leído estos últimos años los he cogido de la Biblioteca. De esta manera, no tengo que comprar un libro que todavía no sé si me gusta, aunque esto no suele pasar mucho. Por último, la Biblioteca me ha ayudado en esta última etapa de la carrera con su contenido relacionado con el Trabajo de Fin de Grado. La he usado para aprender a citar, hacer un póster, usar un gestor de referencias, etc.
¿Cómo animarías a otro estudiante a usar la Biblioteca?
Yo lo que haría sera preguntar por sus problemas y necesidades y ver si la Biblioteca le puede ayudar con alguno. Creo que esta es la única forma de convencer a alguien de hacer o usar algo.
Muchas gracias, Álvaro, por compartir con nosotros tus reflexiones. ¡Suerte en tu etapa posuniversitaria!
