Que veinte años no es nada

Que veinte años no es nada, Marta Rivera de la Cruz, Algaida, 1998.

Esta novela con nombre de tango es una de las primeras publicadas por la autora. Ganó el Premio Ateneo Joven en el año 1998.

Uno de los protagonistas, Cósimo Herrera, escritor y eterno candidato al Premio Nobel de Literatura, recala en la pequeña ciudad de Ribanova. Allí conoce a Luisa, veinte años más joven que él, y entre ellos nace una relación amorosa imposible.

Estos son solo dos de los personajes de esta obra coral que, como en un puzle, cada pieza tiene la misma importancia que el resto, y si faltara una, el puzle quedaría incompleto.  Historia de historias, contada con mucho detalle, ambientada en una ciudad de provincias donde sus habitantes tejen sus vidas, guardan sus secretos y establecen sus relaciones.

Ribanova, escenario inventado en varias novelas de Marta Rivera de la Cruz, corresponde a la ciudad de Lugo.

Como expresó la propia autora, “estoy segura de que si la gente se decidiera a prestar más atención a las cosas y a contarlas nos impresionaríamos. El ochenta por ciento de las cosas que cuento en la novela son verdad, cosas que pasaron en mi familia, me las contaron, o son acontecimientos históricos. Por ejemplo, el chico ciego cuya obsesión es no poder imaginarse el agua corriendo, eso es una historia de mi abuela, de un chico que ella conoció. Pues de ahí ya saldría una novela entera. O mi abuelo, que nació en Ceuta y llegó a Lugo a los cuatro años con el choque que supone pasar de una cultura casi árabe a una cristiana norteña. A Lugo empezaban a llegar las películas de Carlos Gardel, y mi abuelo había hablado con Carlos Gardel en el casino de Oficiales en Ceuta porque su padre era militar. Gardel era un mito que no nos podemos imaginar en esta cultura de la televisión, ¡y mi abuelo-niño había hablado con él!
Mi familia es muy numerosa, y tengo cientos de historias pequeñas, fabulosas. El mundo es un vivero de historias increíbles, pero hay que pararse a reflexionar.”