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La narración oral será la protagonista de unas jornadas que incluyen espectáculos y debate, además de sesiones especiales para estudiantes.
De lunes a jueves se sucederán las actividades en Civivox Condestable con entrada gratuita.
La narración oral centrará la próxima semana las jornadas literarias que van a celebrarse en Civivox Condestable. El programa incluye, abierto a todo el público, un espectáculo protagonizado por Ana Griott, un encuentro-perfomance con Camilo García y un foro en el que estarán presentes Luis Arizaleta y Belén Álvarez. Además, dirigido a estudiantes, Ana Griott participará en un encuentro didáctico sobre la narración oral y el grupo La Nave Teatro realizará una muestra práctica sobre el mismo tema. Durante tres días se analizarán los diferentes lenguajes literarios, del teatro y de la comunicación presentes en la narración oral.
Todas las actividades tienen entrada gratuita. Para las abiertas al público en general, que se desarrollarán a las tardes, se repartirán invitaciones desde una hora antes y se entregarán dos invitaciones por personas. Para las dirigidas a los estudiantes, el Ayuntamiento de Pamplona ya ha contactado con los centros escolares pero puede confirmarse si quedan plazas en el mismo Civivox Condestable.
Fuente: Ayuntamiento de Pamplona, Área de Participación Ciudadana, Juventud y Deporte, Servicio de Comunicación
Puedes consultar el programa:
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«Leer sin reflexionar es igual que comer sin digerir». Edmund Burke
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Hoy es el Día Internacional de la Biblioteca, por eso...¡ven a conocernos!.
Te esperamos a las 11 y 13 h. en el vestíbulo de la Biblioteca de Humanidades.
A continuación os dejamos el pregón de este año es a cargo de la escritora Laura Gallego y el diseño del cartel de Andrés Rábago, «El Roto».
Érase una vez un viajero que llegó desde un lugar lejano a un pueblo en el que no había libros. Se sentó a descansar en la plaza mayor y sacó de su morral un viejo volumen de cuentos. Cuando empezó a leer en voz alta, los niños, que nunca habían visto nada semejante, se sentaron a su alrededor para escucharlo.
El visitante relató historias que fascinaron a sus oyentes y les hicieron soñar con fantásticas aventuras en reinos maravillosos. Cuando terminó, cerró el libro para volver a guardarlo en su morral. Nadie se percató de que, al hacerlo, escapaban de entre sus páginas algunas palabras sueltas que cayeron al suelo.
El viajero se marchó por donde había venido; tiempo después, los habitantes del pueblo descubrieron el pequeño brote que elevaba sus temblorosas hojitas hacia el sol, en el lugar en el que habían caído las palabras perdidas.
Todos asistieron asombrados al crecimiento de un árbol como no se había visto otro. Cuando llegó la primavera, el árbol exhibió con orgullo unas hermosas flores de pétalos de papel. Y, con los primeros compases del verano, dio fruto por primera vez.
Y sus ramas se cuajaron de libros de todas clases. Libros de aventuras, de misterio, de terror, de historias de tiempos pasados, presentes y futuros. Algunos se atrevieron a coger esos frutos, y había un sabio en el lugar que les enseñó a leer para poder disfrutarlos.
A veces, la brisa soplaba y sacudía las ramas del árbol. Las hojas de los libros se agitaban y dejaban caer nuevas palabras. Y pronto hubo más brotes por todo el pueblo; y en apenas un par de años, los árboles-libro estaban por todas partes.

