Antonio Basanta, escritor y doctor en Literatura Hispánica por la Universidad Complutense de Madrid, fue el ponente principal de la conferencia inaugural de los cursos de verano que ofrecen las universidades navarras este 2026. La conferencia, titulada «Lectura infinita», tuvo lugar en el Palacio del Condestable el pasado 26 de mayo. El tema principal de esta lección inaugural fue la lectura y el impacto e importancia que esta tiene en la sociedad contemporánea.
Cuando leemos, solo podemos leer.
Antonio Basanta comenzó explicando que el objetivo de los cursos de verano es acercar el conocimiento a la sociedad y apostar por la accesibilidad de este conocimiento, así como servir de canal de unión entre la Universidad y la sociedad.
Luego recitó su ponencia, en la que habló de la lectura como una fuente de aprendizaje y, a su vez, como portadora de consuelo y de emociones. Y es que, como dijo en la conferencia, la lectura activa todas las zonas del cerebro, con lo que el lector puede llegar, en el acto de la lectura, a niveles muy elevados de implicación mental y emocional.
El texto es inalterable, pero tú no.
El ADN de la lectura consiste, según Basanta, en los siguientes verbos: atender, observar, escuchar, interpretar, comprender, transformar, asimilar y compartir. Leer es, por lo tanto, una acción particularmente humana; una acción que nunca es pasiva, sino más bien al contrario, ya que consiste en la reanimación constante del texto. La lectura expande nuestros horizontes y nos permite experimentar situaciones desconocidas. Tal y como dijo C. S. Lewis, «leemos para saber que no estamos solos».
Me gustaría terminar con la siguiente frase de Gustavo Martín Garzo, citada por Basanta en su ponencia, ya que condensa muy bien la importancia de la lectura: «Si nuestros niños dejan de leer, o nunca han tenido ese hábito, si no llegan a interesarles los cuentos, será en definitiva porque nosotros, la comunidad en la que han nacido, ha dejado de ser visitada por los sueños, y hace tiempo que no tiene gran cosa que contar, ni de sí misma ni del mundo que la rodea. No les culpemos por ello, preguntémonos nosotros, como el gigante del cuento, dónde se oculta nuestro corazón y qué ha sido de los sueños y los anhelos que una vez lo poblaron».
Carme Martínez Urpí
