Novelas “con química”

2019 marca el 150º aniversario del descubrimiento del sistema periódico de los elementos químicos, uno de los logros más significativos de la ciencia que captura la esencia de la química, la física y la biología.

Desde el blog queremos unirnos a la celebración recomendándoos la siguiente selección de novelas y biografías “con química” para que os llevéis en préstamo de la Biblioteca y disfrutéis de ellas.

Mendeléiev : el profeta del orden químico, Pascual Román Polo, Nivola, 2002.

En el siglo XIX, Mendeléiev revolucionó la química al ordenar los elementos conocidos en la primera tabla periódica y predecir la existencia de nuevos elementos y sus propiedades. Su vida y su obra, estrechamente unidas a los avatares del imperio ruso y de los últimos zares de la dinastía Romanov, estuvieron dedicadas a la creación de una escuela química rusa, a la modernización de la industria y a la investigación. Fuente: Casa del Libro

Marie Curie y su tiempo, José Manuel Sánchez Ron, Crítica, 2000.

Naturalmente la referencia central es Marie Curie y alrededor de ella se articula el entramado de la obra; pero, con todo, seguramente no es la imagen preponderante y única sino que queda sumergida en el ambiente de aquel tiempo realmente espectacular. Fuente: El Cultural.

La ridícula idea de no volver a verte, Rosa Montero, Seix Barral, 2013.

Al hilo de la extraordinaria trayectoria de Curie, Rosa Montero construye una narración a medio camino entre el recuerdo personal y la memoria de todos, entre el análisis de nuestra época y la evocación íntima. Son páginas que hablan de la superación del dolor, de las relaciones entre hombres y mujeres,[…], de la ciencia y de la ignorancia, de la fuerza salvadora de la literatura y de la sabiduría de quienes aprenden a disfrutar de la existencia con plenitud y con ligereza. Fuente: Rosa Montero.

Escritos biográficos, Marie Curie, Edicions UAB,  2011.

El desgarro por la pérdida del ser más querido, pero también la evocación de los momentos de plenitud personal y científica, los rigores de la competencia académica o la forma de encajar esos elementos en su condición de mujer son algunas de las facetas que reflejan los extraordinarios escritos reunidos por vez primera en el presente volumen, entre los que descuellan la biografía que escribió sobre su marido y una extensa semblanza autobiográfica, así como las notas de laboratorio redactadas en los años del descubrimiento del radio y el polonio, además de secciones de su diario personal. Fuente: Servei de Publicacions UAB.

El tío Tungsteno: recuerdos de un químico precoz, Oliver Sacks, Anagrama, 2009.

Oliver Sacks evoca en este libro de memorias su niñez en Inglaterra. Cuando tenía seis años estalla la Segunda Guerra Mundial y es enviado, junto con su hermano Michael, a un internado en el campo. Cuatro años después, a su regreso a Londres, Michael enloquece, y Oliver encuentra su salvación personal en el mundo de la ciencia. Quien lo inicia es su tío Dave, «el tío Tungsteno», dueño de una fábrica de bombillas eléctricas. Y así, totalmente absorto en la física y la química, el adolescente va construyéndose un peculiar paraíso intelectual, donde sus héroes son Lavoisier, Marie Curie, Mendeleev y su tabla de los elementos… Fuente: Anagrama.

Breve historia de la química, Isaac Asimov, Alianza, 1988.

Con la concisión y amenidad que le son características, Isaac Asimov traza en esta obra la evolución del dominio de conocimiento que ha llegado a ser la Química, desde el momento en que el hombre comenzó a efectuar alteraciones en la naturaleza de las sustancias de una forma intuitiva, hasta la edad moderna, momento en el que paso a paso se fue constituyendo plenamente como disciplina científica. Fuente: Alianza Editorial.

El sistema periódico, Primo Levi, Alianza Editorial, 1998.

El sistema periódico está estructurado en ventiún capítulos, cada uno de ellos dedicado a un elemento químico convertido en metáfora del hombre y de las relaciones humanas. Si la nostalgia irónica permea en el capítulo que se ocupa del  «Argón» (en que Levi traza la historia de sus antepasados) o la poesía aflora en su reflexión sobre el «Hierro» y su amistad con Sandro (más tarde hecho prisionero por los fascistas y asesinado por un niño-carnicero), la imaginación pura domina el relato que le sugiere el «Mercurio», a la vez que un dramatismo atenuado por la lucidez preside el capítulo correspondiente al «Vanadio», narración del reencuentro del escritor–acabada la guerra y por razones profesionales–con uno de sus carceleros de Auschwitz. Primo Levi, químico de profesión, nos describe el mundo a través de la tabla periódica con una lucidez y una maestría literaria prodigiosas. Fuente: Casa del Libro.