“Un libro, desde el momento que se edita, pasa a pertenecer al corazón y al alma del lector”

Jesús Nieva Ozcoz (Cadreita,1960). Ejerce como profesor de Lengua y Literatura en el colegio San Francisco Javier de Tudela desde 1986. Ganador de varios concursos de relato corto y poesía, también dirige el grupo de teatro “Talía” desde 1986.

En 2015 edita su primera novela El tesoro de la ciudad perdida. La isla del último pirata continúa la saga con otro mítico tesoro sin encontrar, el de Lima, trasladándose del Nueva York de 1913 a la exótica isla de Coco. En 2018 publica su última novela Alas de mariposa.

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  • ¿Con qué libros comenzó tu afición lectora?

Hubo muchos libros que me encantaron en mi época de estudiante, pero fue realizando Magisterio cuando sentí esa vocación por la literatura, y me llegó de la mano de autores hispanoamericanos. El realismo mágico causaba furor en los años 80 y los relatos cortos de Borges o Julio Cortázar, la narrativa de Vargas Llosa, Cabrera Infante (“Tres tristes tigres”), Gabriel García Márquez, hicieron que al terminar Magisterio quisiera continuar con los estudios de Filología Hispánica en Zaragoza.

Todavía recuerdo la cara de perplejidad del profesor cuando yo le debatía en clase que el protagonista de los relatos de Borges era el propio lector, quien terminaba por completarlos con su imaginación. Ideas muy avanzadas que provocaban la expectación de toda la clase. Me apasionaba la Literatura. En la universidad descubrí “El Quijote” y me cautivó.

  • ¿Cuáles son tus escritores preferidos?

Es muy difícil concretar cuando tu vida trascurre entre programas de estudios de Literatura. Sin duda “El Quijote” es la novela por excelencia. Lo tiene todo y es el referente ideal. Si se trata de poesía, me encantan los del 27, Salinas sobre todo, como poeta del amor o Juan Ramón Jiménez con “Diario de un poeta recién casado”. En teatro, Lorca y Valle Inclán o el mismo Alonso de Santos.

Cuando leo una novela histórica me gusta Posteguillo y, cómo no, mi amigo Carlos Aurensanz. Últimamente he descubierto a Ángela Vallvey.

  • ¿Lees en papel o en formato electrónico?

Papel. Necesito sentir el papel, pasar las páginas, marcarlas, a veces hasta subrayar. Intenté leer en digital y me resulta imposible, es como beber un rioja reserva en un vaso metálico.

  • En la Universidad de Navarra se celebran el club de lectura de novela “Entre líneas”  y el club “Arte9”, centrado en el cómic, en el que una vez al mes se pone en común una lectura compartida. ¿Qué opinión te merece este tipo de actividad?

Maravillosa. Es una de las formas de mantener viva la literatura en esencia. Compartir, expresar ideas y sentimientos. Un libro, desde el momento que se edita, pasa a pertenecer al corazón y al alma del lector. No hay literatura sin lectores porque, al igual que yo hablaba del protagonismo del lector en las obras de Borges, de algún modo en cualquier obra el lector hace suyas las ideas, los sentimientos según su propia vida y sus circunstancias y eso hace que compartirlo proporcione más lecturas, más vida a la obra en las vidas de cada cual. La cultura y el arte tienen vida en las almas de los lectores o espectadores. Esa es su grandeza y lo que nos hace más humanos. Y si el autor está presente le engrandece a él y a los presentes.

  • Como profesor, ¿intentas que tus alumnos se acerquen a la lectura?¿de qué manera?

Uno de los errores de los programas de estudios ha sido juntar en la misma asignatura Lengua y Literatura que, como sabemos, se trabajan con distinto hemisferio cerebral. Gracias a Dios, se ha dado la oportunidad de elegir Literatura como optativa, fuera del examen de acceso a la Universidad. Eso nos ha dado un margen maravilloso para trabajar autores y lecturas sin agobios, sin grandes exigencias académicas, buscando el placer de la lectura y el enriquecimiento interior. Y eso es lo que procuro hacer: seleccionar autores, trabajar por grupos, realizar comentarios de texto y que la literatura deje un buen sabor de boca y un poso que se lleve siempre.

A veces lo que mata el gusto por una asignatura es la obligatoriedad y los exámenes. El alumno se relaja más y aprende más si es voluntario y por gusto, algo que sucede, por ejemplo, en la Universidad donde cada cual ha elegido sus estudios.

Alas de mariposa” es, fundamentalmente autobiográfica. Es el corazón y el alma de Jesús Nieva, su experiencia y sus vivencias con aquellas personas con quienes he compartido la educación, tanto en el aula, en el despacho como en el grupo de teatro “Talía”. He cambiado nombres y fechas por razones obvias, he omitido ciertas situaciones porque quería que fuese un homenaje a la educación, pero todo es real. Llama la atención porque no estamos acostumbrados a que se hable así de los casos de los chicos. He tenido que hablar con ellos y pedirles su permiso, pero todos me han agradecido que me acordara de ellos y hemos llorado juntos recordando tantas vivencias y emociones y eso es lo que emociona al lector.

  • ¿Cuáles son tus futuros proyectos literarios?

Como sabéis, yo estaba escribiendo una trilogía de novelas de aventuras y estaba muy cómodo, pero el editor fue quien me insistió en este cambio de rumbo y creo, sinceramente, que hemos acertado. Estamos trabajando en la difusión de esta novela que tantas alegrías nos está proporcionando. Sobre todo en el ámbito educativo, aunque también en el literario siendo recomendado dos veces por la web de educación nacional Educación 3.0. Así que, de momento seguimos trabajando en “Alas de mariposa” y después probablemente sigamos por este camino de la novela con tintes educativos que tan buena acogida ha tenido y que parece que supone nuestras señas de identidad.

  • ¿Qué es para ti la lectura?

La lectura para mi es ampliar mi vida. La lectura es acercarte e introducirte en otros mundos, otras formas de ser y pensar, otras maneras de vivir y eso me engrandece interiormente. Es un entretenimiento, es un modo de vida en clase y en educación. La lectura es fundamental en mi vida.

  • ¿Crees que ahora se lee mucho, poco o muy poco? ¿Cuáles crees que son las causas?

Siempre nos quejamos de que se lee poco, pero no es cierto, al menos no menos que antes. Por el contrario, he encontrado chicos jóvenes con auténtica afición a la lectura y devorando libros. Siempre he visto chicos con libros no obligatorios en clase, de los que no están en el programa, pero que además vayan leyendo por el pasillo, solo lo he visto este año.

Creo, sinceramente, que se lee y se lee con afición. No me quejo y no buscaría demasiadas causas. Un amigo con quien comparto la afición de la guitarra, salió de la escuela a los catorce años y ha trabajado desde entonces. Compró mi libro por afinidad afectiva y se sorprendió al ver que le gustaba. Jamás había leído un libro desde la escuela. Ahora ha leído los tres míos y le he regalado más. Él me dice que lo ponga de ejemplo. Hay personas que no saben lo que les gustaría leer, no lo han intentado siquiera. Hay adultos que odiaban leer en su periodo de estudiantes. No sabemos los caminos por los que se llega a la lectura. Todos son válidos y nunca es tarde. Si un adolescente me dice que no le gusta leer, no le doy demasiada importancia. Es normal.

  • ¿Con qué escritor te gustaría tomarte un café?

Innumerables. El café que tomé con Carlos Aurensanz en Tudela fue de lo más reconfortante. Quisiera estar con todos, de verdad. ¿Otra navarra? Tadea Lizarbe. ¿Nacional? Admiro al profesor Posteguillo y me encantaría preguntarle muchas cosas. Ya le admiraba mucho antes de ser premiado. Digo éstos porque sé que podré hacerlo, sin duda. En ficticio me encantaría conocer a Miguel de Cervantes. Fue muy desgraciado, incomprendido y poco valorado. Me gustaría decirle: “Aquí tienes un amigo, que sabe más de personas que de literatura”.

Muchas gracias Jesús por compartir con nosotros tu pasión lectora.