Cartas a Papá Noel

Entre 1920 y 1942, J. R. R. Tolkien envió a sus hijos un montón de cartas firmadas como Papá Noel, comenzó con la tradición en 1920, cuando su hijo mayor tenía tres años, y continuó hasta 1943 cuando la pequeña tenía 14 años. En esas cartas Papá Noel contaba sus aventuras en el Polo, junto con algunos de sus ayudantes, entre los que destacaba un oso polar. Se trataba de manuscritos en los que Tolkien imitaba la letra temblorosa de Papá Noel (por el frío y la edad) y también otras letras cuando el oso polar o algún elfo ayudante tomaba la pluma. Además, acompañaba las cartas de bonitos dibujos originales.

Las cartas, tratan sobre diversas aventuras y viajes de Papá Noel y eran entregadas en un sobre con sellos del Polo Norte y signos de franqueo diseñados por el propio Tolkien. En la carta de 1939 por ejemplo se puede encontrar la ballata de Papá Noel contra los Goblins, en clara referencia a la Segunda Guerra Mundial y a la amenaza alemana. Durante los 22 años en que Tolkien escribió esas cartas ya había escrito El Hobbit y había empezado a trabajar en El Señor de los Anillos. Para el crítico Paul H. Kocher muchos de las criaturas que aparecen en las cartas podrían haber inspirado personajes de la conocida trilogía. Martha Krieg va todavía más allá y sugiere que Gandalf habría sido desarrollado a partir de Papá Noel.

Todas las cartas fueron publicadas en 1976, tres años después de la muerte de Tolkien, por Baillie Tolkien esposa de su hijo Christopher, y están recopiladas en el libro Cartas a Papá Noel.

Aquí os compartimos un ejemplo:

Librópatas

“Casa del Acantilado

La cima del Mundo

Cerca del polo Norte

Navidad de 1925

Mis queridos niños,

Estoy terriblemente ocupado este año –  mi mano está más débil que nunca  cuando pienso en ello – y no muy rico. De hecho, han ocurrido cosas horribles , y algunos de los regalos se han estropeado y no he conseguido que el Oso Polar del Norte me ayude y me he tenido que cambiar de casa justo antes de Navidad , así que puedes imaginar en qué estado está todo , y verás por qué tengo una nueva dirección , y por que sólo he podido escribir una carta para los dos. Todo sucedió así: un día muy ventoso de este noviembre mi gorro voló, se fue y se atascó en la cima del Polo Norte. Yo le dije que no , pero el Oso Polar del Norte subió a la delgada cima para conseguirlo traerlo de vuelta – y lo hizo. El polo se rompió por la mitad y cayó sobre el techo de mi casa, y el Oso Polar del Norte cayó por el agujero que hizo y apareció en el comedor con el gorro sobre su nariz , y toda la nieve se cayó del tejado a la casa y se fundió apagando todos los fuegos y bajando al sótano donde yo tenía guardados los regalos de este año, y la pierna del Oso Polar del Norte se rompió . Él está bien ahora , pero yo estaba tan enfadado con él en que dice que no quiere ayudarme más. Creo que he herido sus sentimientos , pero se repararán para la próxima Navidad . Te envío una foto del accidente, y de mi nueva casa en los acantilados sobre el Polo Norte  (con hermosas bodegas en los acantilados ) . Si John no puede leer mi vieja escritura temblorosa ( tengo 1925 años) que se lo pida a su padre . Cuando va a aprender a leer y escribir sus propias cartas para mí Michael? Mucho amor para los dos y  para Christopher , cuyo nombre se parece al mío .

Eso es todo . Adiós.

Papá Noel”

Fuentes: Librópatas y Vaya al teatro.