“Hay una “magia”, algo especial que no puedo nombrar en la posibilidad de tocar el libro, de tenerlo en sus manos. “

Krzysztof Konrad Porosło (Szczucin, Polonia, 1988). Sacerdote de la Arquidiócesis de Cracovia. Tiene una maestría en teología en la Universidad Pontificia de Juan Pablo II en Cracovia, una Licenciatura teológica en dogmática en la Universidad de Navarra y actualmente cursa estudios de doctorado en teología dogmática en la Universidad.

Ha publicado entre otros Liturgia Jezusa Chrystusa (La liturgia de Jesucristo), Święta codzienność (La santa cotinianidad) y con el prof. Robert J. Woźniak han publicado en este año un manual de sacramentología Znaki Tajemnicy (Los signos del Misterio). En total es autor o editor de más que 20 libros dedicados principalmente a temas litúrgicos.

  • ¿Con qué libros comenzó su afición lectora?

En casa de mi familia hay una biblioteca grande porque mis padres, especialmente mi padre, leen muchísimo. Por eso desde pequeño he tenido mucho contacto con los libros: primero con los cuentos para niños (todavía hoy me gustan mucho los cuentos de tradición semítica), luego con las lecturas de la escuela. Sin embargo, tengo que decir que durante la escuela primaria no me gustaba leer. Prefería hacer deporte o jugar con el ordenador. Todo cambió por un castigo muy duro que recibí de mis padres: un mes sin ordenador y tele. Entonces, por aburrimiento, le pedí a mi padre un libro interesante para leer. Mi padre me recomendó las novelas de Karl May sobre las aventuras de Old Shatterhand y su amigo, el indio apache Winnetou. Por la amistad con ellos me hice amigo de los libros en general.

  • ¿Cuáles son sus escritores preferidos?

En este momento leo tantos libros que no es fácil para mí responder a esta pregunta. Por supuesto, en primer lugar soy teólogo. Por eso leo sobre todo libros científicos de mi materia y tengo mis teólogos preferidos como Hans Urs von Balthasar, Joseph Ratzinger, Henri de Lubac, Jean Daniélou. Para descansar leo novelas policíacas y mis escritores preferidos entre otros son: Harlan Coben, Lee Child, Tess Gerritsen y un joven escritor polaco Remigiusz Mróz. También me gustan mucho las novelas filosóficas‎ y de este tipo prefiero los libros de Michael D. O’Brien que es un escritor canadiense y Charles Martin, de los Estados Unidos. Además, me encanta el estilo un poco irónico de Gilbert Keith Chesterton. Y de entre los famosos escritores polacos recomiendo especialmente a Henryk Sienkiewicz que ganó el Nobel en 1905. Aunque sus libros son novelas donde el autor construye los personajes y sus aventuras (historias de amor y de guerra), siempre lo hace en base a una historia real. Por eso, a través de sus libros, se puede conocer un poco la complicada historia de Polonia.

  • ¿Qué género literario le gusta más?

Como ya he dicho me gusta leer casi todos los géneros. Ya he numerado los libros científicos de teología, especialmente de liturgia a la cual me dedico científicamente. Pero también leo mucho sobre el principio del universo, de cosmología, de las relaciones entre la fe y la ciencia (science). Me relajo mucho cuando tengo en mis manos una nueva novela policíaca que no me permita ir a dormir porque no puedo desprenderme de ella. Soy capaz de leer casi toda la noche. Algunas veces, pero no frecuentemente, leo algo de poesía, por ejemplo alguna poesía de Charles Péguy o de un famoso poeta polaco, Cyprian Kamil Norwid. Hay solo un género que no me gusta para nada: el fantástico.

Y al final, el libro más importante para mi, por supuesto, es la Sagrada Escritura. Este es el único libro que leo todos los días.

  • ¿Prefiere leer en papel u online?

Definitivamente prefiero los libros en papel. Creo que hay algo especial en el contacto con el libro. Me gusta mucho el olor característico de un libro nuevo. Muchas veces “discuto” con el autor haciendo mis notas al margen del libro. Hay una “magia”, algo especial que no puedo nombrar en la posibilidad de tocar el libro, de tenerlo en tus manos. Sin embargo, por razones prácticas últimamente leo la mayoría de los libros online, en mi Kindle. Cuando vivo en España durante mis estudios, solo puedo comprar libros en polaco online. Además, en el colegio y en el seminario aprendí las técnicas de la lectura rápida, por eso, un libro me sirve solo para dos o tres días como máximo. Tengo que comprar muchos libros. Comprarlos en el formato digital es para mi más rápido y más cómodo, y automáticamente se resuelve un gran problema de los bibliófilos: no es necesario tener mucho espacio para todos estos libros.

  • ¿Es usuario habitual de las bibliotecas?

En Polonia no trabajaba mucho en la biblioteca. Prefería prestarme los libros y volver con ellos a mi casa donde podía trabajar tranquilamente. Pero estudiando aquí, en la Universidad de Navarra, generalmente todos los días estoy en la biblioteca. Necesito decir objetivamente que la experiencia de trabajar en una biblioteca tan buena es una de las cosas más importantes de mis estudios en Pamplona.

  • El Papa Francisco expresó en una carta dirigida al presidente del Centro per il Libro e la Lettura, Romano Montroni, que “la lectura es necesaria para construir un mundo más justo y fraterno”. ¿Qué es para usted la lectura?

Puedo dividir mi respuesta en tres partes. Generalmente no me interesan los libros sino el hombre, las personas.  Los libros, junto a una conversación, son los mejores instrumentos para conocer la vida de la gente, su pensamiento, su saber, su filosofía, sus experiencias. Con esto se une la segunda cuestión. Muchas personas me preguntaban si como sacerdote debería pasar tanto tiempo en la biblioteca dejando en algún modo el servicio pastoral. Entonces siempre respondo que en realidad no soy y no quiero ser un pastor de los libros, sino un sacerdote para los fieles. Pero existe también «el servicio de pensar» como lo dijo una vez en Cracovia Juan Pablo II para los investigadores científicos. Este servicio también pertenece al ministerio sacerdotal. Leo tantos libros para servir mejor a los fieles. Ellos tienen familias, dedican su tiempo a los niños, a todas sus ocupaciones diarias, a su trabajo profesional y no tienen tanto tiempo para estudiar la teología, la liturgia y la Biblia. Yo como sacerdote estoy llamado por Dios a estudiar, a leer estos libros para ser un «experto de Dios» como dijo el papa Benedicto XVI a los sacerdotes durante su visita a Polonia. Y la última cosa es que para mí, leer significa conocer, buscar las respuestas, descubrir el misterio del mundo y del Creador en este mundo. Gracias a la lectura de los libros se amplía tu conocimiento. Pero no se trata solo de alcanzar el saber, de ser sabio como tal, sino sobre todo de tener la sabiduría de la vida, participar en algún modo en la sabiduría de Dios. Me parece que pensar y conocer son también los modos de amar en sentido que realmente quieres conocer solo a alguien o algo que amas. Así pienso en la teología. Para mí la teología y su estudio es uno de los signos más importantes de la vocación sacerdotal. Si realmente amas a Dios, quieres conocerlo más. Cuando un seminarista me dice que la teología le aburre, siempre tengo una impresión, como si un marido dijera que le aburre su mujer.

  • En la Universidad de Navarra se celebran los club de lectura “Entre líneas” y “Arte9” en el que una vez al mes se pone en común una lectura compartida. ¿Qué opinión le merece este tipo de actividad?

Tengo mucho respeto a las personas que colaboran en la promoción de los libros y la lectura. Sin embargo creo que no es mi tipo de actividad, aunque nunca he participado en este tipo de encuentros. Veo el sentido de discutir públicamente sobre los libros, pero me parece que se pierde tiempo en la lectura compartida. Prefiero leer solo en mi propio ritmo.

  • Si se encontrara en la Universidad a una persona que no tiene afición lectora, ¿cómo le motivaría para hacerlo?

Mi motivación es una: ¿quieres conocer el mundo y a ti mismo? Lee los libros. Leer los libros, viajar y visitar el mundo, hablar mucho con la gente es un estilo de vivir. Hay personas que están abiertas a conocer nuevas cosas y nuevas personas, que quieren saber más, hacer preguntas y buscar respuestas. Eso es estilo de vida. Yo soy así. Nunca puedo decir: «para mí esto es suficiente», siempre quiero saber más, ser mejor en todo lo que hago, crecer, amar más, creer en Dios más. Para mí, el mundo es un misterio que quiero descubrir, sin fin. Para este estilo de vida puedo animar a otros solo por mi propia pasión. No conozco otro instrumento mejor.

  • ¿Ha encontrado lecturas interesantes en su paso por la Universidad de Navarra?

Hay un montón de libros interesantes en nuestra biblioteca. En la biblioteca dedico mi tiempo principalmente a preparar mi tesis sobre la pneumatología del misal hispano-mozárabe. Por eso busco sobre todo los libros que me sirven para ese tema. Generalmente hay todo lo que necesito, algunas veces faltan libros en inglés, pero siempre se pueden pedir en compra esos libros. Cuando vuelvo a mi residencia después de todo el día en la biblioteca leyendo y escribiendo en castellano, ya no tengo más fuerzas para leer una novela en castellano. Entonces, para relajarme leo en polaco, por eso no busco los libros de este tipo en la biblioteca. En polaco no hay casi nada.

  • Si tuviese que regalar un libro, ¿cuál escogería?

Es una pregunta muy difícil. No lo sé, depende de la ocasión y de la persona a la cual me gustaría regalar un libro. Hace una semana leí una novela de Michael O’Brien The Father’s Tale (El cuento del padre). Es fenomenal, muy bonita, me conmovió hasta las lágrimas y me dio mucho en que pensar. Por eso me gustaría regalarla a todos los padres, porque, además de los varios temas que trata, uno fundamental es qué significa ser un buen padre. Y, para las mujeres… Muchas veces les he regalado a mis amigas para fiestas o cumpleaños una de las noveles de Charles Martin When Crickets Cry (Cuando lloran grillos). Hasta ahora a todas les ha encantado leer ese libro.

Desde el blog le agradecemos mucho por su colaboración.