La tropa del arco iris

La tropa del arco iris, Andrea Hirata, Temas de hoy, 2013.

“La tropa del arco iris”, de Andrea Hirata, tiene como punto de partida el hecho de que todos tenemos un sueño y nuestra aventura comienza en la escuela. Cuando Andrea Hirata empezó a escribir “La tropa del arco iris”, no se podía imaginar que en su mesa de trabajo empezaba a latir el corazón de una novela que estallaría en todo el mundo. Esta obra prolonga una cadena de emociones que se inició en un país lejano lleno de inquietudes comunes.

En una aldea paupérrima de la isla de Belitung, en Indonesia, el viejo profesor Pak Harfan y su joven compañera Bu Mus, se afanan por conseguir diez alumnos para el inicio del curso, condición indispensable para que el gobierno no cierre la destartalada escuela. Tras angustiosa espera serán finalmente sólo diez los que acudan, la tropa del Arco Iris como les bautizaría Bu Mus, quienes año tras año, desafiando todo tipo de dificultades y bajo la amorosa dedicación de sus profesores irán forjando sólidas raíces de humildad, conocimientos, amistad y determinación que de una u otra manera les conducirán hacia la vida adulta.

Esta es la tropa del arcoíris: Ikal, aspirante a escritor; el forzudo Sansón; Harun, un síndrome de Down obsesionado con el número tres; el crédulo A Kiong; la batalladora Sahara; Trapani, guapo y precoz; el pequeño Syahdan; Kucai, presuntuoso y pomposo; Mahar, un artista atraído por lo oculto; y el increíble Linsang, un genio matemático. Un grupo de alumnos que, a través de sus aventuras, de sus historias de amor y de sus esfuerzos en un país apasionante y hostil, es capaz de hacernos reír, llorar, soñar, viajar y reflexionar.

El autor ha sabido crear una novela verdaderamente conmovedora y llena de optimismo frente a las dificultades objetivas que, aunque no puedan superarse disponen el ánimo para dominarlas. Un canto a la profesión de maestro como vocación que se abre al diálogo con quien aprende desembocando en un respeto y admiración mutuos. La camaradería, los lazos de amistad y la lealtad, será lo que consiga hacer triunfar lo que une aun permaneciendo las diferencias individuales. La fe en Dios que interviene con naturalidad en lo cotidiano y forma parte esencial de la existencia y que se armoniza perfectamente con el anhelo de lo que ha de ser justo, así como la protección del más débil, la valoración del esfuerzo, el afán de saber, la ayuda mutua, etc., serán una constante a lo largo de la novela.

Montserrat Royo