El señor otoño. María Elena Walsh

El señor Otoño

(María Elena Walsh)

 

En una oxidada cafetera

ha llegado un señor,

un señor de galera

en una cafetera Ford.

 

Con peluca de fideo fino,

guantes patito, traje de papel,

va dejando por todo el camino

una luz parecida a la miel.

 

Dicen que el señor es peluquero

y también es pintor

y que tira el dinero

porque es muy despilfarrador.

 

El señor se para en una esquina

y del bolsillo de su pantalón

saca banderitas de neblina

y un incendio color de limón.

 

Con sus tijeritas amarillas

pasa por el jardín:

le cortó las patillas

y los bigotes al jazmín.

 

A los arbolitos de la plaza

un sobretodo de oro les compró,

y pintó la tarde con mostaza

aunque el sol le decía que no.

 

Dicen que el señor tiene en el cielo

un enorme taller

donde hará caramelos

de azúcar del atardecer.

 

Canta dulcemente con sordina

y se pasea como un inspector.

Prueba la primera mandarina

y se lleva la última flor.