“Escuchar las “lecturas” de los otros abre muchísimas puertas y hace que nos replanteemos nuestra manera de leer y de entender los textos”

Fotógrafo Jordi Bernadó

Sandra Ollo (Pamplona, 1977). Es licenciada en Filología Hispánica por la Universidad de Navarra e Inglesa por la UNED. Fue docente en la primera y trabajó en la cátedra Félix Huarte de Estética y Arte Contemporáneo, donde se ocupó de su colección de libros y cuadernos hasta 2008.

Tras conocer a Jaume Vallcorba se incorporó a la editorial fundada por él, Acantilado. Desarrolló diferentes tareas, desde la corrección de originales hasta la revisión de traducciones, pasando por la redacción de informes de lectura. Fue asistente en el departamento de edición y, posteriormente, jefa de dicho departamento y gerente. Desde 2014 dirige las editoriales Quaderns crema y Acantilado.

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  • ¿Con qué libros comenzó tu afición lectora?

Con los que leía mi hermano mayor y después llegaban a mí: Los cinco, de Enyd Blyton, Los Hollister, aquellos de “Aventura en la isla”, y también con Astérix, Tintín y muchos más.

  • ¿Cuáles son tus escritores preferidos?

Son muchos y me temo que van variando con los años, pero si tuviera que escoger me quedaría con Lampedusa, con Joseph Roth, con Carmen Martín Gaite, Tolstói… ya ve que son muy variados.

  • ¿Qué género literario te gusta más?

Leo muchísimo ensayo, pero me sigue encantando sumergirme en una buena novela. Leo poquita poesía, eso debo reconocerlo, y me queda mucho por estudiar y entender en este género.

  • En la Universidad de Navarra se celebra el club de lecturaEntre líneas en el que una vez al mes se pone en común una lectura compartida. ¿Qué opinión te merece este tipo de actividad?

Me parece extraordinario porque fomenta la elaboración del pensamiento y la conversación (que es un arte que, lamentablemente, se está perdiendo), lo cual es de gran ayuda; además, escuchar las “lecturas” de los otros abre muchísimas puertas y hace que nos replanteemos nuestra manera de leer y de entender los textos.

  • Estás al frente de la editorial Acantilado, ¿cuáles son tus principales funciones?

Soy la editora, es decir, la persona encargada de configurar el catálogo (escojo los textos, los trabajos con los autores cuando se trata de un original, y con los traductores cuando se trata de una traducción) y la directora, es decir que llevo, junto con un equipo estupendo, la gestión del día a día de la editorial: la comunicación, la parte económica, la producción, etc.

  • ¿Cómo ves la tendencia al libro digital, como una amenaza o como una tendencia a la que adaptarse?

El libro digital no es una amenaza en absoluto, ahí creo que erramos el enfoque. Tiene un público, que en España se ha demostrado bastante reducido, y tiene algunas ventajas, sobre todo a la hora de almacenar bibliografía, pero no es un obstáculo para el libro en papel. La amenaza real para el libro son los bajísimos índices de lectura de nuestro país, que está en la cola de todas las listas; el problema no es que la gente lea libros en formato digital, el problema es que no lee.

  • ¿Un editor nace o se hace? ¿Cuál es la esencia para ser un buen editor?

Un editor es, por encima de todo, un lector. Alguien que descubre un libro y quiere compartirlo con los demás porque piensa que esa experiencia lectora merece la pena. No sé si nacen o se hacen, yo, desde luego, me hice, y me sigo haciendo.

  • ¿Cuál es vuestro criterio a la hora de escoger un nuevo libro?

Básica y fundamentalmente que sea bueno, así de sencillo y así de complicado. Es decir que tras su lectura deje poso y reflexión, que no sea de digestión rápida y pronto olvido.

  • ¿Hay algún título y/o autor publicado en otra editorial que te hubiese gustado añadir al catálogo de Acantilado?

¡Claro que sí! Siempre he dicho que me encantaría publicar El Gatopardo, por ejemplo, y hay unos cuantos más en la lista.

  • ¿Con qué autor te gustaría tomar un café?

No soy mitómana, pero gracias a mi trabajo he tenido la enorme suerte de conocer a personas extraordinarias, con algunas entablas amistad y tienes la suerte de tomar muchos cafés; con otras la sintonía es más débil pero prevalece la admiración y el buen trato. Si tengo que escoger, me quedo con alguno ya fallecido (para que los que están vivos no se molesten) y me encantaría Joseph Roth, inteligente, rápido, agudo y a la vez tierno y desamparado. Al parecer era un gran conversador.

Te agradecemos Sandra que hayas podido colaborar con nosotras y te deseamos muchos éxitos en el futuro.