Los peces no cierran los ojos

pecesLos peces no cierran los ojos, Erri De Luca, Seix Barral, 2012.

Erri De Luca me era totalmente desconocido. Pero, varios factores me condujeron a este libro: su situación en la balda de los libros más recientes, su sugerente título y la fotografía de la cubierta, que me trasladó a mi niñez.

En cuanto leí las dos primeras páginas, pensé que lo iba a dejar. Pero, hacia la tercera página, empecé a disfrutar de la historia. No podía soltarlo. Y, en menos de una semana, ya me lo había leído. La historia, aparentemente sencilla, mostraba lo compleja que es la vida con un lenguaje directo y próximo.

Es una novela autobiográfica, en la que el personaje principal recuerda el verano en que cumplió diez años (edad que, por primera vez, se escribe con dos cifras). Ese verano (en un pueblecito de una isla próxima a Nápoles, su ciudad natal) marcará su vida para siempre. Los recuerdos de aquellos días de sol y playa. Sus jornadas marinas en compañía de un pescador, la añoranza de su padre que ha ido a Estados Unidos en busca de trabajo, sus paseos en solitario y la lectura. Las historias familiares y la presencia de su madre. El trato con una niña inteligente y afectuosa. La paliza que le dan tres chicos celosos de las atenciones que recibe por parte de esta niña. De todas estas experiencias destaca la relación con la niña que hace que el protagonista se plantee la presencia del amor, ignorada por él hasta ese momento.

Mi opinión personal: libro de lectura placentera. La descripción del ambiente del pueblo, de los pescadores. La inquietud y el deseo de crecer del niño que ve su cuerpo como un cascarón que no crece al mismo ritmo que su interior. La idea de justicia del niño y su voluntad de no delatar a sus agresores, ya que está convencido de la inutilidad del odio y de la sangre. Las historias familiares, la presencia de la madre, la relación con la niña. Todo ello descrito de una forma sencilla y sin caer en sentimentalismos.

Montse Royo Taberner