El despertar de la señorita Prim

El despertar de la señorita PrimEl despertar de la señorita Prim, Natalia Sanmartin Fenollera, Planeta, 2013.

Hace dos semanas, saliendo de la Biblioteca, le dije a una compañera que me recomendara un libro porque no tenía mucho tiempo para andar consultando. Tenía que irme en 5 minutos. “El despertar de la señorita Prim ha tenido mucho éxito este verano”, me dijo. “No sé si te gustan ese tipo de libros…”. Como tenía prisa, le dije que lo iba a coger y no le di opciones de que me dijera más libros. Así que, fui directa a la estantería y lo cogí. Por la noche ya decidiría si seguía con él o no. Lo empecé y… el libro se quedó conmigo hasta el final. Os hago un pequeño resumen:

La señorita Prim llega a San Irineo de Arnois atraída por un sugestivo anuncio y es contratada por el Hombre del Sillón para que ponga orden a su caótica biblioteca.  La señorita Prim es una mujer con amplia formación, moderna, independiente, contraria al matrimonio, incrédula… pero que añora ciertas tradiciones perdidas: la educación, la cortesía… En cambio, el hombre del Sillón es inteligente, culto y profundo, pero carente de delicadeza. Debido a sus diferentes personalidades pronto empiezan las batallas dialécticas entre ambos.

Poco a poco la señorita Prim irá descubriendo a los peculiares habitantes del lugar y su estilo de vida. La importancia de las cosas pequeñas, de saber disfrutar de una conversación al lado de la chimenea compartiendo un té caliente y unos pastelitos.

De fácil lectura, de diálogos sencillos, pero de pensamientos muy profundos. Nos hace reflexionar sobre el ritmo de vida actual. Cómo sería la vida si todos diéramos importancia a las cosas que realmente lo son: la familia, la amistad, el matrimonio, la educación, el tema de la fe, el valor de lo tradicional… Todo ello llevado con un gran sentido común.

El libro no te dejará indiferente. ¿Dejarías todo por irte a un lugar como San Irineo de Arnois? El mundo moderno, ¿va en la dirección correcta? Con el ajetreo de la vida actual, ¿no estamos dejando de lado las cosas pequeñas e importantes de cada día?

Montse Royo Taberner