“La vida es breve y en los libros se pueden vivir miles de vidas”.

Ignacio de LoyolaIgnacio de Lorenzo (La Coruña, 1980), licenciado en Periodismo por la Universidad de Navarra, es Director de 98.3 Radio desde 2009.

En 2006 obtuvo el Diploma de Estudios Avanzados (DEA), con calificación de sobresaliente, con la defensa del trabajo de investigación ‘Manuales de periodismo en España (1936-1971): Aproximación a los orígenes de la Periodística como disciplina universitaria’. Además, realiza su tesis doctoral sobre la Redacción Periodística o Periodística en España, dirigida por  Fernando López Pan.

Ignacio de Lorenzo es docente de la Universidad de Navarra en varias asignaturas del Área de Radio.

Ha trabajado en COPE Coruña, dirigiendo un equipo encargado de los contenidos locales de la emisora, como los informativos y el magazine local.

Además, ha realizado prácticas en Radio Coruña-Cadena SER, COPE Coruña y Onda Cero Madrid.

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  • De niño, ¿eras lector? ¿Cómo recuerdas las lecturas de la infancia?

Sí, era un devorador de libros. En mi casa siempre se ha leído mucho y mi madre era una gran guía que nos iba “dejando caer” los libros para orientarnos.

Tengo tantos recuerdos de la infancia relacionados con la  lectura que es difícil elegir, mi casa de Coruña era toda una gran biblioteca con libros de lo más variado. Me acuerdo de las estanterías que había al final del pasillo de los dormitorios del piso de arriba. Para mí acercarme a ellas era como una incursión en territorio vedado (el de los mayores). Me acuerdo de estar sentado ante ellas con varios libros a mis pies, eligiendo cuál debería llevarme a mi habitación y ser “cazado” por mi madre a altas horas de la madrugada, sin poder decidirme.

También recuerdo cuando parte de la familia nos fuimos a vivir a Nueva York y en unos meses nos acabamos todos los libros en castellano de la casa. Todos sufrimos cierta indigencia lectora. Llegó al extremo de que mi madre le pidió a mi hermana que “censurara” los tacos de un libro de mayores (con un rotulador negro) para que pudiéramos leerlo los pequeños (al final desistió en el intento tras varias páginas de borrones -tampoco era muy bueno-). Acabé leyendo uno, que todavía conservo, sobre la energía nuclear (!). ¡Ah! Y me tragué Jurassic Park en inglés, con un diccionario en la mano para entender todo el embrollo de la manipulación genética.

Me viene a la mente también cuando leí, espoleado por mi abuelo, cuatro o cinco libros de “El zorro”, en La Rioja, y los comentábamos mientras él tomaba tragos de vino de un porrón. O cuando le “robé” a mi hermana Cristina, en mi adolescencia, un libro sobre la vida de San Agustín, que hace unos años “descubrió” en mi casa de Pamplona, para su enfado. Acabé comprándole una edición moderna (la vieja todavía la tengo en mi estantería, je).

  • ¿Qué tipo de libros prefieres leer en tus ratos de ocio?

Buff, de todo. Aunque hay épocas en las que me centro en algún género o país, me gusta variar: desde lo más elevado a lo más profano. He leido desde la Divina Comedia de Dante hasta el cómic de “The Walking Dead” de Kirkman y Moore. Me gusta ir combinando, para no cansarme.

Pero bueno, ahora que miro a mi librería, creo que hay dos géneros por los que tengo cierta predilección -y que no me agotan-: la historia (especialmente de la II Guerra Mundial y la historia bélica en general) y la ciencia ficción, en todas sus variantes.

  • En las próximas vacaciones, ¿qué títulos no van a faltar en tu maleta?

Tengo varios libros pendientes que me están esperando en la librería o en la tablet, así que tendrán que venir con nosotros de viaje. Que yo recuerde tengo en reserva: una biografía de Montgomery que me compré en una librería de viejo en Valladolid, el libro de Jesús Tanco que me regaló hace poco “Abuelo, ¿qué es Navarra?”, un libro de Leopoldo Abadía sobre la crisis, “El caballero del jabalí blanco” y, en la tablet, tengo, ya comenzado, el libro “Elantris” de Brandon Sanderson.

  • En tu opinión, ¿qué ingredientes debería tener un buen libro?

Diría dos: cuidado en la forma y en el contenido. Con forma quiero decir que esté bien escrito, bien estructurado, con una buena elección del lenguaje, expresivo, claro, preciso, rico en vocabulario, etc.

Para mí un buen contenido es que conecte con la esencia del ser humano, que toque la esencia de lo que define al Hombre. Hay libros muy “falsos” que pretenden ser realistas y libros de ciencia ficción pura y dura que son totalmente reales. Pero no me refiero a que lo que se plantee sea “verosímil” o “posible” desde el punto de vista científico.

A veces a los personajes tienen que pasarles cosas realmente extrañas y ficticias para que muestren qué tienen de reales. El personaje de “Soy Leyenda” de Richard Matheson, el último hombre vivo en un mundo lleno de seres extraños, nos habla de la soledad del individuo ante una sociedad que le extrae su personalidad. En la saga “Dune” no se para de hablar sobre cuál es la visión de Dios del hombre, y cómo se relacionan ambos. En el “Juego de Ender” se plantea si debemos ser tolerantes con el desconocido, sin saber si nos perjudicará. En la mayoría de los relatos de Isaac Asimov la pregunta que subyace es ¿qué es el ser humano? Hay un montón de otros ejemplos.

  • Crees que lo que leemos influye en nuestro estado de ánimo? ¿Algún título que te haya alegrado, entristecido, enojado…?

Por supuesto. Llega el momento de las confesiones. Me resultó insoportable la lectura del “El corazón de las Tinieblas”, me deprimió enormemente ese mundo espeso y oscuro. Tuve que dejar la lectura de “Steve Jobs : la biografía” porque me sacó de quicio su personalidad medio maniaca, medio genial. “El mozárabe”, de Sánchez Adalid, me hizo confiar con alegría en el ser humano. No sé cómo pude acabarme “El Castillo” de Kafka, menudo mareo. “La Montaña Mágica” me dio mucha envidia, qué gente tan culta, con tanto tiempo para filosofear y tan poco que hacer. Y una última, no he conseguido terminarme “Retorno a Brideshead”, qué aburrimiento…

  • Si tuvieras que convencer a alguno de tus alumnos de la importancia de la lectura ¿qué le dirías?

La vida es breve y en los libros se pueden vivir miles de vidas.

  • En la radio tenéis varios programas que versan sobre literatura. ¿Qué acogida tienen? ¿A qué público le atraen más?

Me imagino que a aquellos que tienen curiosidad por conocer otros libros, abrirse a otras posibilidades de lectura. Creo que cada vez los amantes de los libros quieren conocer, abrirse a nuevas lecturas, y buscan opinión fundada. Con las nuevas tecnologías creo que tenemos muchas opciones, pero nos falta criterio, y para eso está el periodismo.

  • Como periodista ¿qué uso haces de la biblioteca? ¿La consideras como parte fundamental de tu trabajo diario?

Como periodista, poco, pues la radio vive más al día. Como docente, sí que resulta imprescindible de vez en cuando reciclarse con ideas nuevas sobre la profesión, enfoques nuevos sobre temas antiguos o nuevos temas vistos desde el prisma de la esencia del periodismo. Y como investigador, resulta imprescindible, claro.

  • Ahora que llega el verano, ¿con qué escritor te gustaría compartir unos pintxitos?

¿Vivo o muerto? Muy complicado, así que voy a decir los primeros que se me ocurran. Vivo, Kim Stanley Robinson, el autor de la trilogía sobre Marte, debe de tener una buena conversación, es un tipo sabio. O también Alessandro Baricco. Muerto… ¿Vale un evangelista que haya conocido el ambiente y el mundo de Jesucristo? Aunque no sé si es muy apropiado que se viniese conmigo de bares…

  • Si la puerta de tu despacho conectara con mundos literarios, ¿cuáles elegirías y en qué momentos cruzarías la frontera?

Hay una novela bastante buena, “Hyperion” de Dan Simmons, que juega precisamente con esto: en la puerta de cualquier persona hay un portal que te permite viajar a miles de planetas distintos allá donde ha llegado el hombre. Tampoco estaría mal viajar a “Dune” de Frank Herbert y conocer a los gusanos gigantes de arena. O viajar al pasado y conocer a Jesucristo, Alejandro Magno, César… Si fuese como en Las crónicas de Narnia, que cuando estás en ese mundo no pasa el tiempo en este, me iría a pasar mil vidas a mil mundos, solo y acompañado.

Le agradecemos enormemente su participación activa con el blog.