La palabra heredada

La palabra heredadaLa palabra heredada, Eudora Welty, Montesinos, 1988.

La palabra heredada  es una recopilación de ensayos autobiográficos que la autora ofreció a la Universidad de Harvard. Cuenta sus inicios como escritora, evocando sobre todo a su infancia.

Consta de  tres relatos que te cautivan por la deliciosa manera en la que están narrados, y en el que la detallada semblanza de sus padres y abuelos cobra gran protagonismo, ya que su papel fue la clave en su desarrollo como escritora.

Relata cómo comenzó a escribir y la importancia de la palabra en su vida. Además, nos deja retazos de su amor por los libros, como se puede leer en el siguiente texto extraído del libro:

Desde que tuve dos años de edad supe que cualquier habitación de nuestra casa, a cualquier hora del día, servía para leer, o para leer en voz alta a quien quisiera escuchar. A mi me leía mi madre. Me solía leer por las mañanas en el dormitorio grande, juntas las dos en la mecedora, que crujía acompasadamente mientras nos mecíamos, como si una cigarra acompañase el desarrollo del cuento. Me leía en el comedor durante las tardes del invierno, ante el fuego de carbón, y el cuento lo terminaba el reloj de cuco con su cucú, y me leía por la noche, cuando yo me acostaba. Creo que no le di un solo respiro. A veces me leía incluso en la cocina, mientras batía la mantequilla, y el sonido de la mano del mortero repicaba a la par que el cuento, cualquiera que fuese. (…).

Me asombró y decepcionó descubrir que los libros de cuentos los habían escrito las personas, que los libros no eran maravillas de la naturaleza que brotaran como la hierba. Con todo, ajena a su procedencia, no puedo recordar un solo momento en que no estuviera enamorada de ellos – de los propios libros, de las cubiertas, de la encuadernación y el papel en que estuvieran impresos, de su olor y de su peso y los cogía en brazos, como si los hubiese capturado y los poseyera, y me los llevaba a un rincón. Aún analfabeta, ya estaba lista para los libros, entregada a toda la lectura que pudiera darles.

Inmaculada Pérez