«Hay que hacer cosas, focalizar la atención sobre la lectura, y tratar de sorprender en la manera de desarrollarlo»

elgueroIgnacio Elguero Olavide (Madrid, 1964) es licenciado en Ciencias de la Información por la Universidad Complutense de Madrid. Trabaja en RNE desde 1997 y en la actualidad es director de Radio1 en Radio Nacional de España.

Ha publicado cinco libros de poesía: Siempre (2011), Materia (2007), El dormitorio ajeno (2003), Cromos (2000) y Los años como colores (1998).

Tiene varios ensayos sobre la vida española de la década de los sesenta, setenta y ochenta: ¡Al encerado!, Los niños de los Chiripitifláuticos: retrato generacional de los nacidos en los 60, Los padres de Chencho: niños de posguerra, abuelos de hoy y La vida cotidiana de los españoles, una serie de artículos para la colección de Ediciones del Prado «La música de tu vida».

Ha recibido los siguientes premios: Premio Ondas 2002, por La estación azul; Premio Audiovisual Internacional Antonio Machado 2000 por La estación azul; Premio Galicia de Comunicación 2007 por programa especial de Poesía gallega; Premio Aula de las metáforas 2009 por La estación azul; Premio Bibliodiversidad 2008 por su contribución al fomento de la lectura desde RNE, como crítico literario de espacios como “En días como hoy”, “La plaza” o “Sábado radio”; Mención especial Premio Ondas Internacional 2010 por el programa “La evolución de las especies: un viaje en el tiempo”, del que fue guionista; Premio Nacional de Fomento a la lectura 2011; Premio Fomento a la lectura del gremio de editores de España 2012; Premio Internacional de Poesía Claudio Rodríguez por Materia (Hiperión, 2007)

  • ¿Recuerdas cómo nació tu afición a la lectura?

He sido siempre un niño lector. Pero tengo claro que la afición a la lectura me viene de mi padre, que sigue siendo un gran lector, y nos leía poesía de grandes autores cuando éramos unos niños.

  • ¿Cuál es el último libro que has leído que nos quieras recomendar?

La última novela que he leído es la del último invitado a «La estación azul». Se trata de Estaba en el aire, obra ganadora del Premio Nadal 2013, de Sergio Vila-Sanjuan. Muy interesante, bien documentada y bien escrita. El último poemario de Gimferrer, Alma Venus, me ha parecido, como la mayor parte de su obra, un poemario espléndido. Y he releído estos días Sobre casi nada, un clásico de Julio Camba, escritor al que acudo muchas veces, pues era un genial cronista de su tiempo.

  •   Las nuevas tecnologías, en la literatura, en los medios de comunicación, ¿son buenos aliados o no?

Sí, son buenos aliados, facilitan muchas cosas. Las nuevas tecnologías han aportado nuevos soportes, y abren otro tipo de lectores,  multiplican el lector. Yo no soy muy hábil con las nuevas tecnologías, lo reconozco, las utilizo lo justo para mi trabajo. Tengo ebook (un regalo que me hicieron), pero no lo uso. Prefiero el libro de papel, le seré fiel como lo fui con el vinilo.

  •  Diriges y presentas junto a Cristina Hermoso de Mendoza el programa literario “La estación azul” de RNE. Doce años en antena y reciente Premio Nacional de Fomento de la Lectura 2011. Enhorabuena y una curiosidad, ¿por qué ese nombre?

Pues el nombre lo puso mi amigo y compañero Javier Lostalé, que empezó conmigo en esta aventura hasta que se jubiló hace unos años, aunque continúa colaborando. Era el título de un poema suyo. Recuerdo que estábamos en una cafetería, una tarde de domingo, diseñando cómo sería el programa y buscando nombres. Dijo: La estación azul, y me gustó.

  • Pocos medios dedican espacio a los libros. ¿Por qué será eso? ¿Y por qué vosotros sí apostáis por la literatura?

Apostamos por la literatura porque nos gusta. El espacio nació como un programa de poesía en Radio3, y al cabo de unos años pasó a Radio 1 y se transformó en un programa de literatura en general. Íbamos en directo los sábados por la noche. A las doce. Tanto Javier como yo teníamos otras ocupaciones en RNE, pero las ganas por poner en marcha el proyecto estaban por encima de sacrificar el sábado, después de haber estado toda la semana trabajando en otros asuntos. En nuestro caso fue por vocación. Pero, en cualquier caso, en RNE se cuida y se ha cuidado siempre la información literaria a través de diversos programas. Los diarios también se ocupan de la información literaria, principalmente a través de sus suplementos culturales, pero las televisiones no, como tantas cosas que no cuidan. Hace muchos años que los programadores convirtieron la televisión en otra cosa. Tema complicado para tratar en poco espacio.

  •  Si la literatura no es mediática, mucho menos la infantil. La estación azul de los niños es desde hace dos años el programa de libros para niños de RNE. ¿Cómo responden estos oyentes?

Responderé por Cristina, que es quien lo conduce. La respuesta de la audiencia es muy buena, interactúan mucho con el programa. Es un programa familiar, para que lo escuchen los padres con los hijos. El programa ofrece información, entretiene y hace de guía.

  • Tienes varios libros de poesía. ¿Cómo comenzaste a escribir poemas? ¿Cuál es tu poeta favorito?

Mi verdadera pasión ha sido y es la poesía. Comencé en la adolescencia, movido por los poemas que escuchaba leer a mi padre. Yo también quería  expresarme así de bien, decir aquellas cosas que me emocionaban. La poesía emociona, conmueve. Sé que mis primeros pasos poéticos vinieron de la mano de los desamores adolescentes, tomando como modelo el Neruda de Veinte poemas de amor.

En cuanto a los poetas, son muchos los que me interesan. Muchos. Pero si tuviera un solo pedestal, alzaría a él a Pablo Neruda.

  • En ¡Al encerado!, haces un repaso de los colegios de los años 60, 70 y 80. Dices que te producía gran ansiedad escuchar ese ¡al encerado! de los profesores. En la actualidad y relacionado con el libro ¿hay algo que te provoque desazón?

A uno le producen desazón muchas cosas. Creo que la capacidad del ser humano para estar alerta, para preocuparse por las cosas es una de las cualidades que nos diferencian del resto de los animales. La capacidad de raciocinio. La angustia que están pasando muchas familias por la situación económica que atravesamos es algo que conmueve a cualquiera. La sensación vital de agobio, de encerrona, de puerta cerrada.

  • Otros libros con los que repasas tu generación son Los niños de los Chiripitifláuticos y Los padres de Chencho. Mucho ha llovido desde entonces. En el plano de la educación, ¿cuál crees tú que ha sido la mayor transformación?

Pues si hablamos de educación, creo que la diferencia entre la educación que recibí yo y la de ahora es que pasamos de un extremo a otro. Como digo en el libro, pasamos del tortazo al tuteo. Creo que, de alguna manera, falta educación cívica, respeto, capacidad para valorar las cosas que tenemos, cierto sentido del esfuerzo… Y todo viene condicionado por un sentido utilitarista de la vida que se instaló en nuestra sociedad en un momento determinado, en una época excesivamente banal y materialista, y que arrasó con materias cuya base son los valores culturales, como las humanidades, a las que se les ha quitado peso en la enseñanza. A veces parece que tenemos miedo a palabras como disciplina, respeto, esfuerzo, aprendizaje, superación… lo mismo que filosofía, latín, lenguaje, gramática…

  • ¿Qué papel jugaba la lectura en la educación de hace cincuenta años y qué papel juega ahora?

La verdad es que la lectura ha cambiado mucho en medio siglo. Hay  que empezar diciendo que ahora se lee mucho más que antes. Bastante más, contrariamente a lo que puedan pensar algunos. Pero hay un concepto que ha cambiado. Cuando yo era un niño la clase de lectura, los dictados, la ortografía, las redacciones eran materias básicas, a las que se les daba un grado de importancia que no cesaba hasta que dejabas el colegio, en  COU. Esto se ha relajado en exceso. Y en cuanto a la lectura, primaba en la etapa escolar un sentido del aprendizaje unido a los libros de ficción. Ahora va más ligado a un condicionante lúdico, y en cierta manera, relacionado con el ocio, un ocio no exento de cierto sentido mercantilista con el que juegan las editoriales.

  • De tus lecturas escolares, ¿recuerdas alguna en particular?

El libro Senda, y la historia de Pandora y la caja de los vientos.

  • Este blog tiene un hermano radiofónico en 98.3 Radio que se llama “Aula de papel”. Las responsables no somos periodistas sino bibliotecarias. ¿El atrevimiento es bueno en la promoción de la lectura?

Por supuesto. Hay que atreverse, lanzase, embarcarse, ser valiente y apostar por innovar, yo he aplicado siempre  a mi vida  aquel refrán de “el que no se embarca no se marea”. Hay que hacer cosas, focalizar la atención sobre la lectura, y tratar de sorprender en la manera de desarrollarlo.

¡Muchas gracias por tu tiempo, te seguimos escuchando y leyendo!