Cristóbal Balenciaga: la forja del Maestro

Cristobal Balenciaga : la forja del Maestro (1895-1936), Miren Arzalluz, Nerea, 2010.

“La alta costura es una gran orquesta y su director, Balenciaga”. Con esta frase definía Christian Dior al diseñador guipuzcoano.

Miren Arzalluz, responsable de la Colección y Exposiciones de Cristóbal Balenciaga Museoa, es la autora de este bonito libro sobre los primeros años de Balenciaga.

¿Cómo de una pequeña localidad pesquera, Getaria, salió un genio de la alta costura, referente de otros grandes maestros?

En primer lugar su madre, Martina Eizaguirre, era modista y cosía para importantes familias, familias que vestían creaciones de los grandes modistos europeos. En ese entorno de costura de alto nivel creció Balenciaga, quien pronto mostró un gran interés por las telas, patronajes y labores.

En segundo lugar, San Sebastián y los pueblos costeros de la zona, como Zarautz o Getaria, eran a principios del siglo XX un destino vacacional de lujo. Las estancias estivales de la familia real, la Casa de Alba, las grandes fortunas europeas, hacían de la costa guipuzcoana una zona exclusiva. Allí coincidían familias pudientes, vestidas de Channel, Vionnet, Lanvin o Worth. Gracias a eso, Cristóbal Balenciaga pudo apreciar de primera mano las sublimes creaciones de los mejores modistos franceses.

En 1912 creó el vestido de novia y ajuar de viaje de su prima.

Se puede decir que su fulgurante carrera comenzó con un desafío: la Marquesa de Casa Torre, clienta de su madre, le retó a copiar uno de sus exclusivos vestidos. El resultado satisfizo tanto a la marquesa que se convirtió en su mecenas.

Abrió su primera tienda en San Sebastián en 1914, y mantuvo su negocio en España hasta que estalló la Guerra Civil.

Coco Chanel dijo de él “es el único de nosotros que es un verdadero ‘couturier’ (costurero) ya que es capaz de diseñar, cortar, montar y coser un vestido de principio a fin“.

Inmaculada Setuáin Mendía