La tumba del tejedor

La tumba del tejedor, Seumas O’Kelly, Sajalín editores, Barcelona, 2011.

Pequeña novela irlandesa del siglo pasado que aparece en la mayoría de antologías de la  literatura irlandesa.

 Mortimer Hehir era el tejedor de un pequeño pueblo irlandés. Acaba de morir y el drama es que el lúgubre y ancestral cementerio local se está quedando sin plazas. Sólo dos ancianos, el picapedrero Cahir Bowes y el fabricante de clavos Meehaul Lynskey, pueden encontrar la tumba de su clan en Cloon na Morav -el Prado de los Muertos-. En este lugar, sólo las familias más antiguas del lugar tienen derecho a ser enterradas. En su tragicómica búsqueda les acompañan dos jóvenes enterradores y la viuda del tejedor.

Se trata de una grotesca farsa con tintes absurdos que no tiene nada que envidiar al humor negro y metafísico de Samuel Beckett o Flann O’Brien.

Una comitiva centra la narración: dos sepultureros gemelos; la viuda, callada y discreta; el viejo picapedrero, Cahir Bower; y el viejo fabricante de clavos, Meehaul Linskey. Se supone que sólo estos dos saben, gracias a su edad, dónde está la tumba en la que deben meter a Hehir. Pero la edad, como comprueban divertidos los jóvenes gemelos, juega muy malas pasadas a la memoria. Mientras estos dos cascarrabias los viejos gruñones, se insultan y discuten para zanjar quién tiene la razón, la viuda comienza a sentir interés por uno de los sepultureros.

Una obrita de 77 páginas que destila humor irlandés, por la testarudez de sus personajes y que ayuda a reflexionar sobre la vejez, la juventud y el paso del tiempo. Se disfruta por la calidad de su escritura y por las divertidas y grotescas situaciones que narra.