Maleta llena de libros

Y vas llenando la maleta de libros

Puede que luego no haya ocasión, o al menos no tanta como soñábamos en los prolegómenos del verano. Puede que las excursiones y la familia y la prensa y esas pequeñas obras y el deporte y la televisión y las partidas de dominó no nos dejen apenas tiempo para unas páginas muy de cuando en cuando. Y puede que nos venza la contemplación o el sueño en el momento preciso de abrir el libro en cuestión. Las distracciones son muchas. Estemos en la playa, en la montaña o en esa piscina tan azul.

Del escritorio de Guillermo Urbizu (blog)