«[La lectura] Es como el alimento o como el vestido: absolutamente necesaria».

María del Pilar Saiz Cerreda es profesora del Departamento de Filología de la Facultad de Filosofía y Letras en la Universidad de Navarra.

Licenciada en Filología Francesa por la Universidad de Valladolid y Doctora en Filología por la Universidad de Burgos. Ha realizado estancias de investigación en las universidades de La Sorbona y de Rouen, en Francia. Sigue una línea de investigación que se centra en la escritura de guerra, en especial, de los diarios de guerra de escritores; también trabaja el género de las correspondencias. Ha dirigido y participado en proyectos de investigación centrados en ello.


¿Cuándo descubriste tu pasión por la filología?

Muy pronto, con 14 o 15 años. Tenía tal pasión por la lengua y la literatura que no tuve que deliberar qué estudiar al terminar la Selectividad o antes, cuando había que decidir en 3º de BUP si ir por Ciencias o por Letras: ya me había decidido por la Filología.

¿Qué implica la lectura para ti?

Muchísimas cosas y todas muy importantes, como crecer en libertad, ampliar horizontes, desarrollar el conocimiento, aprender de la experiencia de otros, vivir otras vidas, crear un espíritu crítico, hacerme constantemente preguntas sobre las cosas que son importantes en la vida, sobre cómo mirar a los demás y cómo mirarme a mí misma, sobre el valor que tienen las cosas grandes y las pequeñas, sobre el lugar que en la vida ocupan el amor, el dolor, la muerte, el tiempo, la alegría, la tristeza, el humor… En definitiva, la lectura me proporciona una ayuda insustituible para ser —o intentar ser— mejor persona.

¿Cuáles son tus géneros literarios favoritos?

En realidad, no tengo un género preferido. Sí que es verdad que me he centrado mucho más en el género narrativo, ya sean novelas, relatos cortos, pasando por lo autobiográfico (memorias, diarios, correspondencias, etc.) y lo biográfico. Pero, disfruto mucho también con el teatro y, en estos últimos tiempos, estoy redescubriendo la poesía, que tenía más abandonada. Todos los géneros son realmente apasionantes.

¿Cuáles son los tres escritores que más admiras?

Esta es la «pregunta del millón» y una de esas que nunca sé contestar porque son muchos, al igual que las razones por las que los admiro. Pero bueno, voy a elegir tres. Empiezo por Alexander Solzhenitsyn, en especial por su obra Archipiélago Gulag, ya que se jugó la vida junto con un grupo de gente que le era muy leal, para dar a conocer el terror del régimen estalinista, a través de una impresionante labor de investigación literaria. Siguiendo un poco en esta línea, tengo una gran admiración por la escritora Irène Némirovsky, que, si bien publicó en vida obras importantes, cayó en el olvido y se ha convertido en un verdadero redescubrimiento y fenómeno literario en estas últimas décadas. Llama la atención la agudeza y la lucidez con las que capta y retrata las ambiciones humanas, la hipocresía de la alta sociedad o los conflictos familiares, y cómo no, el horror de la ocupación nazi. Por último, no puedo olvidarme de Antoine de Saint-Exupéry, que en momentos en los que en la literatura predominaba un pesimismo existencial y una visión sumamente negativa de la condición humana, este autor, en cada una de sus obras, pone en primer plano el valor de la vida y de la dignidad del hombre, con un estilo literario muy característico.

¿Qué rol ha tenido la Biblioteca en tu vida personal y académica?

Tengo que rectificar o matizar la pregunta, porque está formulada con el verbo en pasado. Y no. Más bien hay que decir qué rol tiene la Biblioteca en mi vida, en presente. Puedo afirmar que es el lugar en el que mejor trabajo. El propio ambiente, al estar rodeada de libros, contribuye a que me centre desde el momento en el que pongo los pies ahí. Es un lugar también de inspiración, de reflexión. Incluso a veces, cuando tengo que escribir un artículo, pongamos por caso, y estoy bloqueada, me basta con «perderme» por las estanterías y descubrir libros, echarles un vistazo, leer, para que los motivos del bloqueo se desvanezcan y pueda seguir adelante. La biblioteca es como mi «isla del tesoro» personal, un oasis donde puedo quedarme horas y horas haciendo lo que más me gusta: leer y pensar, estudiar, para poder escribir después o preparar mis clases. Sin la Biblioteca, francamente, estaría muy «perdida».

Un libro que consideres que merece más reconocimiento del que tiene.

Esta es otra de esas preguntas que me resulta difícil contestar. Quizá a alguien le sorprenda la elección del libro, pero retomando una obra de la que acabo de hablar, creo que Archipiélago Gulag, si bien es conocida entre cierto público, no ha tenido el reconocimiento que debería, posiblemente por cuestiones que no son literarias sino ideológicas. Podría hablar de muchas otras obras; sin embargo, como hay que elegir un libro nada más, lo dejamos así. 

¿Qué personaje literario te gustaría ser?

En realidad, ninguno. Voy a explicarme. Me gusta ser quien soy y nunca he deseado ser una persona distinta a mí. Otra cosa es que me gusten ciertos personajes o que admire algunas de las cualidades de estos o que me sienta fascinada por algún aspecto o rasgo de este o de aquel personaje. En este sentido, cómo no disfrutar acompañando a cualquiera de los personajes de Julio Verne en tantas y tantas aventuras, o cómo no sentirse atraída por las figuras de d’Artagnan, de Athos, Porthos y Aramis; es decir, los tres mosqueteros. O cómo no quedar atrapada ante la magnitud de la venganza del Conde de Montecristo; cómo no admirar la perspicacia, inteligencia y capacidad de análisis de un Sherlock Holmes; o la valentía, la arrogancia y la sensibilidad de un Cyrano de Bergerac, protagonista de la obra de teatro de Edmond Rostand. O cómo no sentirse contagiada por los deseos de vivir la libertad del personaje de Sara Allen, protagonista de Caperucita en Manhattan, de Carmen Martín Gaite. Cómo no sentir congoja y espanto ante la caída a los infiernos de Dorian Gray, incitado e iniciado por Lord Henry. Cómo no sentir incertidumbre, duda y dolor en la búsqueda identitaria de Amin Jaafari, protagonista de El atentado, de Yasmina Khadra. O un gozo inmenso, ante una sensación de plenitud, propiciada por los descubrimientos ante la recuperación del pasado, que experimenta el narrador de En busca del tiempo perdido. La lista es interminable.

¿Cómo consigues ser consistente en el ejercicio de la lectura?

Realmente no me lo tengo que proponer. La lectura forma parte de mi vida. Incluso en momentos de una actividad frenética, procuro reservarme cada día unos minutos dedicados exclusivamente a la lectura. Es como el alimento o como el vestido: absolutamente necesaria.

¿Consideras que la relectura de textos es importante?

Claro que sí. De hecho, en mi propio trabajo de crítica y análisis literarios hago constantemente relectura de textos. Ahora bien, no se trata de una relectura en la que prime mi opinión personal por encima de todo lo demás. Hay que tener en cuenta que siempre hay un significado objetivo, un sentido del texto que está ahí. No vale leer un texto para hacerle decir cosas que no están pero que coinciden con una visión preexistente en la mente del lector. Hay que tener mucho cuidado con eso. Pero también es verdad que un mismo texto, sin perder su sentido original, te puede llevar a descubrir significados nuevos, puede sugerir nuevas cosas, porque los textos nunca mueren. Las propias experiencias de la vida, los conocimientos que se van adquiriendo, etc., pueden hacer que las obras leídas anteriormente te abran a panoramas insospechados.

¿Cómo crees que se podría incentivar la lectura desde la Biblioteca?

Creo que desde la Biblioteca se están haciendo muchas cosas para incentivar y animar a la lectura. Me parece un gran acierto la idea de los expositores de efemérides, o el Reto de lectura anual, porque te hacen descubrir un montón de obras. Con un poquito de curiosidad, incluso aquellos que no son muy dados a la lectura, podrán encontrar libros muy interesantes. También todo lo que se hace en torno al Día del libro o la promoción de la lectura en redes sociales. En fin, desde la Biblioteca se mueven mucho y muy bien. Los animo a que sigan así.

Muchas gracias, Pilar, por compartir con nosotros tus reflexiones.