Llévame a casa, Jesús Carrasco, Seix Barral, 2021.
Y ese Juan, repartido por el aire y los agujeros de los ladrillos, reúne sus partes y desciende sobre él, que ya es otro, en parte nuevo, en parte el mismo que veía al viejo, sin saberlo, envenenarse con el serrín.
«Rara vez se habla de la responsabilidad de ser hijos» dice Jesús Carrasco. Y «Llévame a casa trata de esa responsabilidad y de las consecuencias de asumirla».
Juan vuelve a Toledo desde Escocia para enterrar a su padre. Con su llegada al hogar, antiguos resentimientos familiares —atenuados hasta entonces por la distancia— resurgen y enfrentan al protagonista con las responsabilidades que ha estado eludiendo. La historia gira en torno al duelo y al regreso a la casa. La casa como evocación del pasado, de la familia y de la memoria. Partiendo del conflicto interno de unos personajes que no se entienden entre sí, Jesús Carrasco muestra la evolución del protagonista y su gradual conquista de su rol en la casa.
Los personajes de esta obra, muy humanos en sus contradicciones, dejan en el lector un recuerdo agridulce y lo acompañan más allá de la lectura, pues todos tenemos algo de ellos.
Carme Martínez Urpí
