«[La lectura] es evasión y es conocimiento. No entiendo una sin la otra».

Emili Juan Soriano es licenciado en Documentación por la UOC y licenciado en Geografía e Historia por la UV. Además, es profesor asociado en el Departamento de Historia de la Ciencia y Documentación de la UV y profesor colaborador en la UOC.

Tras 25 años de trayectoria en bibliotecas públicas valencianas, desde noviembre de 2024 trabaja en la Biblioteca Pública “María Moliner Ruiz” de Paiporta, habiendo anteriormente prestado sus servicios en las bibliotecas de l’Olleria y Montaverner.


¿Con qué libros comenzó tu experiencia lectora? 

Mis primeros recuerdos lectores van asociados al cómic, a los tebeos. Como mucha gente de mi generación, crecimos con Mortadelo y Filemón o Zipi y Zape, pero disfrutaba muchísimo con las historias de Astérix y Obélix. Además, el tebeo era una opción económica que nos podíamos permitir en casa.

¿Qué supone la lectura para ti? 

La lectura es indisociable de mi vida. Ciertamente, es evasión y es conocimiento. No entiendo una sin la otra, me gusta leer novelas por entretenerme y pasar un rato ameno, pero automáticamente la curiosidad me lleva a leer sobre otros aspectos históricos o sociales que estén relacionados. Por ejemplo, no hace mucho leí la novela Paraíso del premio Nobel Abdulrazak Gurnah e instintivamente, debe ser mi pasión histórica, me lleva a leer sobre colonialismo en el África Oriental y el Índico.

¿Qué libro recomendarías y por qué?

Esta es la típica pregunta que no se nos puede plantear porque cualquier respuesta nos deja insatisfechos, pero cada vez que me lo preguntan intento no repetirme. En este caso recomendaría K.L. Reich de Joaquim Amat-Piniella que narra la deportación a los campos nazis. La recomiendo no porque sea la mejor obra de la literatura en catalán, que no lo es, sino porque la literatura concentracionaria ha marcado mucho mi vida. El sufrimiento, la deshumanización del otro, la banalización de la muerte o el sentimiento de culpa son elementos que te obligan a la reflexión y la empatía con las personas que sufrieron la barbarie. Lamentablemente, la recomendación literaria no puede abstraerse de la realidad que estamos viviendo actualmente, cuando ves que desde diferentes ámbitos se enaltecen o se relativizan hechos que marcaron la historia del siglo XX y que, con todos los matices que queramos, existe la posibilidad real de repetirlos.

En tu opinión, ¿qué necesita una buena biblioteca para serlo?

Una buena biblioteca, por lo menos en las bibliotecas públicas, lo es cuando somos capaces de adaptarnos a las realidades sociales cambiantes y nos convertimos en un centro cultural de referencia para la ciudadanía. Desde mi punto de vista, debemos conseguir este objetivo sin perder la esencia, aquello que nos singulariza, en otras palabras, el libro y la lectura deben estar en el centro de nuestra propuesta. 

El pasado 29 de octubre, Paiporta se vio gravemente afectada por la dana. La biblioteca también sufrió las terribles consecuencias de las lluvias torrenciales. ¿Qué daños hubo en torno al edificio, mobiliario, fondo, instalaciones y servicios? 

La DANA del 29 de octubre golpeó duramente a la biblioteca y todavía hoy sufrimos las consecuencias. Perdimos por completo la parte de la colección que se ubicaba en la planta baja y el sótano. Hay que tener en cuenta que el agua y el barro arrasaron con todo (mobiliario, telecomunicaciones, electricidad, ascensores, etc.). En nuestro caso, tenemos que hablar claramente de destrucción total, no se salvó absolutamente nada de la planta baja y el sótano.

¿Cuál fue la reacción del personal y de los usuarios durante los primeros días?

Una parte del equipo de la biblioteca vivió in situ el drama de ver cómo entraba el agua hasta más de dos metros de altura. Fue muy duro porque la biblioteca se encontraba abierta y tuvieron que dar cobijo a los usuarios que había en la biblioteca y rescatar gente de la calle. Fue muy traumático.

¿Qué medidas de emergencia se tuvieron que tomar en los días posteriores?

No se puede decir que en los primeros días se tomaran medidas de emergencia, porque el pueblo estaba colapsado y el personal de la biblioteca había perdido coches y casa y, por suerte, no sufrieron daños personales. Además, las plantas superiores de la biblioteca se convirtieron pronto en centros de coordinación de emergencias.

Con la llegada de los voluntarios se iniciaron las tareas de limpieza del edificio, pero en nuestro caso, no se pudo salvar prácticamente nada.

¿Qué acciones se han llevado a cabo para restaurar colecciones y espacios dañados?

Afortunadamente, en el edificio, aparte de la biblioteca, se ubica también la Escuela de Adultos. Gracias a la escalera compartida pudimos abrir al público el 10 de febrero en la primera y segunda planta que quedaron intactas. Las primeras semanas no fueron fáciles por la carencia de instalaciones mínimas (internet, climatización, ascensor), pero priorizamos la apertura porque éramos de los pocos espacios públicos que teníamos capacidad de acoger a la gente.

A partir de ahí, nos propusimos retomar las actividades e iniciamos el lento proceso de recuperación de las colecciones. Inicialmente, mediante las donaciones que han supuesto un reto y un problema, por qué no decirlo. La gente se movilizó y se solidarizó, cosa que agradecemos muchísimo, pero realmente recibíamos muchísimo material que no podíamos incorporar, si a eso añadimos la dificultad de no tener espacios acondicionados para poder tratar correctamente el material que nos llegaba, se entenderá el desasosiego que nos generó. Sin embargo, hubo gente que optó por donarnos libros que ellos mismos compraron, pero a partir de listados que elaboramos nosotros mismos y esto nos fue muy útil.

¿En qué estado se encuentra ahora la biblioteca? ¿Se han podido recuperar todos los servicios o todavía hay limitaciones?

A fecha de hoy continuamos trabajando en la primera y segunda planta del edificio, ya que ahora se va a redactar el proyecto de rehabilitación y la licitación de las obras. Esto supone que hasta dentro de unos meses no recuperaremos la ansiada “normalidad”, pero se van dando pequeños pasos. Hemos aprendido a no fijar fechas en el calendario, pero trabajamos para recuperar lo más pronto posible la accesibilidad mediante la instalación de los ascensores.

Por otra parte, hemos pretendido que la biblioteca mantuviera su programación cultural. En el mes de octubre volverá el festival de narración oral Paiporta. Món de contes y durante el mes de noviembre tendremos encuentros entres autores y lectores que nos hace especial ilusión.

Para terminar, tres deseos: uno para ti como profesional bibliotecario, otro para los lectores y otro para la biblioteca

Como profesional te diría que mantener la ilusión y las ganas de trabajar para la gente. Mantener ese hilo de unión con los usuarios, porque pienso, y lo digo desde el convencimiento, que valoran mucho nuestro trabajo y encuentran en la biblioteca un espacio donde se sienten cómodos y bien atendidos.

Para los lectores y lectoras de Paiporta el deseo de dignificar al máximo los servicios que ofrece la biblioteca. Pienso que, después de lo que sucedió, merecen lo mejor.

Por último, la biblioteca por su ubicación, por su edificio icónico, debe convertirse con la reconstrucción en un faro cultural y un espacio acogedor en el que tengan cabida el máximo número de personas y que lo sientan como propio, como su segunda casa.

Muchas gracias por esta entrevista tan interesante y os deseamos lo mejor para el futuro.