En la última charla de “Oh, diosas Amadas: Autoras frente a sus íconos literarios” en su V edición se presenta María José Hasta, autora de Se te oscurece el pelo. Esta novela se puede resumir en una novela existencialista que trata esas primeras veces en la infancia y en la adolescencia. Su ícono literario es la escritora Carmen Laforet, ganadora del Premio Nadal y el Premio Fastenrath con su obra Nada. La primera vez que escuchó hablar de ella fue por parte de una amiga que la describió como alguien que no sabe el talento que tiene. En sus palabras, lo que hoy llamamos “síndrome del impostor”. Cuando la leyó por primera vez le dió una sensación de entender sus palabras muy profundamente.
A diferencia de otras autoras, no va a hablar desde su biografía ya que cree que eso encapsula la libertad de interpretación que ofrecen las obras de Laforet. Por eso, va a dividir su obra en “nodos laforetianos”. Sin embargo, aclara, que no significa que sus obras no sean heterogéneas, sino que hay constantes a lo largo de ella.
Siempre es más rebelde lo que piensan que lo que hacen.
Se centra en sus obras, sus personajes, el desarrollo complejo de un rebelde tímido. Estos rebeldes tímidos piensan pero no hacen, su rebeldía no está en sus acciones, está en lo que no dicen. Habla de personajes concretos en las diferentes novelas de Laforet. Andrea, en Nada, o Marta en La isla y los demonios, y Martín Pescador en La insolación. Ellos reciben soluciones desde afuera, las circunstancias permiten que tengan una transformación desde dentro, su forma de pensar, nunca sus acciones. Incluso hasta llegan a pedir perdón por los momentos de felicidad que tienen al estar en situaciones sociales tristes. Esta exploración en este aspecto de la personalidad, Hasta lo destaca ya que le parece poco frecuente.
No conseguir el reconocimiento de esos que les importan y, al final, les da igual.
Así, cuenta María José como los personajes de Laforet cambian. Estos tienen ganas y ansias de conquistar espacios, aspiraciones artísticas que necesitan ser validadas por la gente que les importan. Esto nunca lo consiguen, y es ahí que entienden que no la necesitan, ni de sus familiares, ni de sus amigos, ni de nadie. Habla de Martín que tiene unos amigos que no se interesan por sus dibujos, le parece que son egoístas, pero los quiere así que no se aleja. La historia de Martín sigue en otros libros que Carmen tenía pensados como trilogía, y en esos siguen siendo los tres amigos. Él sabe que ellos nunca van a apreciar sus dibujos y le da igual.
Hay una sensación de saber porqué obran así los personajes.
Esta frase de María José la lleva a plantear lo siguiente: ¿podemos emocionalmente con ello? Hay una sensación de querer y no poder en los personajes, lleva al lector a sufrir esa angustia junto a ellos. El lector se compadece de ellos, siente como ellos y siente la impotencia junto a ellos. Nadie puede hacer nada para cambiar el destino de los personajes de Laforet.
Por último, Hasta explica el título de la charla: Esta palabra trae intimidad. Ella quiere mostrar y llevar su propia intimidad, su “amistad” con Carmen Laforet al encuentro. Ella “le roba” esta frase a Carmen Laforet que escribe para La isla y los demonios:
No se lo llama amigo a cualquiera, trae intimidad.
Sofía Chiara Falcone
