El pasado jueves 20 de febrero, tuve la oportunidad de ser partícipe en la mesa redonda del ciclo de Cómo hacer cosas con… En este caso era en torno a la Tragedia Griega ya que al día siguiente era la presentación de Elektra en dirección de Fernanda Orazi en el Museo de la Universidad de Navarra. Fernanda junto a Juan Paños, actor en la obra -representa a Orestes-, Javier Yánis, investigados en ICS, y Mikel Martínez, doctorando en Filosofía y Letras, se sentaron a hablar sobre la adaptación y reconstrucción del teatro griego. Para representar la obra usaron la traducción de José Velasco y García que se encuentra disponible en la Biblioteca de la Universidad de Navarra.
Javier Yániz le dedicó varias preguntas a los presentes durante la charla. Voy a resumir brevemente algunas de las respuestas más interesantes que pueden animar a leer la versión de Velasco y García y a ver la obra de Fernanda. Mikel dió contexto sobre el teatro en la antigüedad, este era un acontecimiento político, con un mensaje concreto para el ciudadano ateniense; en los días de representación la ciudad entera dejaba de trabajar. El teatro cura el alma. Era un evento singular que no se volvería a repetir. Fernanda cree que la tragedia griega no se puede transportar tal cual al siglo XXI. Por lo que para representar la obra, hay que pensar qué es lo trágico hoy y eso llevarlo al teatro.
¿Qué es lo trágico hoy? A esto, Juan respondió con lo siguiente “lo trágico es lo desconocido”, no buscan resolver esta incógnita más bien permiten que lo trágico “vaya hacia ellos” al interpretar las palabras con el cuerpo. En la obra se habla del destino y ellos aprovechan este elemento para atraer al público, romper esa frontera entre el público y los personajes, cada una de las acciones están escritas para los personajes y los actores. Esto permite que la tragedia los alcance y les permita, en palabras de Paños, “no ser autor de tu propia vida” y “soportar lo insoportable”.
Para terminar, Javier lanza la pregunta: ¿se puede reconstruir o adaptar el teatro griego? Al faltar el marco de estas obras es casi imposible imitarlo fidedignamente. Ahora bien, se llegó a la conclusión de que se puede hacer comprensible a los ojos de hoy. Por ejemplo, esta obra toma libertades que te hacen ver que no es la original escrita por Sófocles pero aún así se siente, lo que uno imaginaría que vivían los griegos en estas representaciones: salís de la obra con una sensacion de limpieza de espíritu.
Sofía Chiara Falcone
