«Leer es conocer sobre personas, lugares y épocas muy diferentes y lejanas a mí, pero también sobre mí misma y mi propio tiempo»

Elena Ojer Armendáriz (Logroño,1983), licenciada en Periodismo por la Universidad de Navarra, especializada en Comunicación Institucional y Reputación Corporativa. Trabaja en el servicio de Comunicación de la Universidad de Navarra, realizando tareas de edición en la página web, generando contenidos y como Community Manager.

También es autora de Noches blancas sobre San Petersburgo y Como lirio entre los espinos.

Lo cierto es que de pequeña no me gustaba leer, aunque sí tengo recuerdo de algunos libros a los que siendo niña regresaba una y otra vez. Algunos, pedía que me los leyeran tantas veces que me los sabía de memoria. De adolescente disfruté mucho leyendo las novelas juveniles de Carlos Ruiz Zafón y Joan Manuel Gisbert. A través de esos libros me fue entrando el gusanillo de la lectura, pero si pienso en una obra que, de verdad, despertara mi afición lectora, diría que fue ‘Crimen y castigo’. Lo leí con 17 o 18 años y me causó una gran impresión. 

Sin duda, el género narrativo. Me gusta mucho la novela histórica y también la novela policíaca. Aunque en realidad leo casi de todo: fantasía, novela realista, novela contemporánea… 

Para mí, leer es conocer: sobre personas, lugares y épocas muy diferentes y lejanas a mí, pero también sobre mí misma y mi propio tiempo. 

Miguel Delibes, en el discurso de agradecimiento que pronunció en la ceremonia de entrega del Premio Cervantes, habló de cómo el escritor, en su afán por crear personajes que parezcan vivos a ojos de los lectores, acaba por desdoblar su propia existencia, disfrazándose de ellos y “viviendo”, de algún modo, sus vidas. 

Creo que eso también nos sucede como lectores: de algún modo “vivimos” la vida de los personajes con los que nos topamos en las historias que leemos. 

El autor deja parte de sí, rasgos de su propio ser en los personajes que crea, y pienso que, como lectores, nos llevamos con nosotros parte de esos personajes. No como una suerte de esquizofrenia que nos lleva a adoptar personalidades diversas; sino que eso que leemos, aún por muy alejado que esté de nuestra realidad, nos transforma inevitablemente y aunque no nos demos cuenta. La lectura configura nuestro modo de pensar y de actuar, precisamente, por ese conocimiento del mundo y del ser humano que nos proporciona. 

Fue en el colegio. Tuve una profesora de Lengua y Literatura muy buena, que nos pedía escribir una redacción todas las semanas. Después de algún tiempo, también nos permitió escribir historias: lo hacíamos a modo de los folletines del siglo XIX, escribiendo un capítulo cada semana. Así empecé a escribir, y me gustaba tanto que, después de la asignatura, continué haciéndolo. 

Escribir Como lirio entre los espinos ha sido una aventura de años, muy intensa al final. He disfrutado documentándome, dando vida a los personajes, construyendo los escenarios. Y a la vez, he superado el cansancio, la falta de tiempo… 

También lanzarme a publicar el libro ha sido (y está siendo) una auténtica aventura: me ha supuesto mucho trabajo, pero he podido hacerlo cómo yo he querido, manejando cada paso del proceso. 

Todo ha valido la pena porque, sobre todo, me he divertido, aprendido y crecido. Y ha sido para mí cumplir un sueño. 

La Historia me gusta mucho. Y, sobre todo, me gusta mucho la historia que hay dentro de la Historia, lo que tiene que ver con las personas que protagonizaron esos momentos con su propia vida cotidiana. 

La idea para escribir Como lirio en los espinos me surgió al leer sobre las Leyes de Núremberg. Me hizo pensar, por ejemplo, en el modo en que la prohibición de los matrimonios entre judíos y arios habrían afectado a una pareja mixta que tuviera planes de boda. Comencé a investigar y poco a poco, de ahí, fueron surgiendo los personajes y el resto de tramas. 

La novela no se basa en ningún caso real concreto, pero, a la vez, podría decirse que está basada en muchos casos reales. Para documentarme sobre la época, he leído abundantes libros de Historia y algunas biografías, así que todo lo que sucede a los personajes bebe de algo que ocurrió de verdad. Aunque son personajes ficticios podrían haber existido y su vida podría haber sido así.  

Se ha escrito mucho ambientado en el III Reich y la Segunda Guerra Mundial, y de entrada, una novela sobre eso puede parecer una más. Mi intención era alejarme de los tópicos políticos de la época y centrarme en la cotidianidad de unos personajes que solo buscan vivir y ser felices en la Alemania de los años 30 y 40. El trasfondo histórico es solo la excusa para mostrar las consecuencias que pueden acarrear las propias decisiones, la respuesta a la propia conciencia y el valor de la persona humana.

Tengo bastante avanzada una nueva novela. He terminado, prácticamente, la fase de escritura y voy a empezar ahora con la revisión y correcciones. Esta vez está ambientada en el siglo XIII y en la ciudad de Carcasona, y tiene tintes de novela detectivesca. 

Además, tengo en mente otras ideas a las que quiero ir dando forma. Son historias muy diferentes, porque igual que me gusta leer cosas muy variadas, también me gusta escribir cosas distintas, que me supongan un reto. 

Tengo que confesar que lo era más cuando era estudiante. Ahora compro más libros, también para ir configurando mi propia biblioteca con las obras que más me gustan. Además, por comodidad, he ido convirtiéndome cada vez más en lectora de libros electrónicos. 

Ahora bien, para mi labor de investigación, cuando estoy documentándome para escribir algo, el papel de la biblioteca resulta esencial. Sin ella no tendría acceso a todos esos libros que me permiten acercarme a la época, personaje o tema que me interesa. A un estudiante recién llegado le animaría a descubrir que la Biblioteca es mucho más que un lugar donde estudiar. La Biblioteca es, junto al Museo Universidad de Navarra, el centro neurálgico de la vida intelectual y cultura del campus, no solo por la variedad y riqueza de sus fondos, sino por las muchas actividades que organiza, y que hacen accesible esa variedad y esa riqueza. Creo que vale la pena descubrirlo.  

¡Qué pregunta tan difícil! Nunca me lo había planteado. Creo que El Quijote, porque, a pesar de ser un libro muy de su tiempo, ha logrado traspasar fronteras y épocas, y hoy en día sigue inspirándonos.

Un deseo bibliotecario: que en cada punto del planeta haya una biblioteca para que todo el mundo tenga acceso a la lectura

Un deseo lector: seguir leyendo buenas historias

Un sueño escritor: seguir divirtiéndome, aprendiendo y creciendo con la escritura, que la gente disfrute con lo que escribo y, ojalá, que una editorial quiera publicar mis libros. 

Muchas gracias por esta entrevista tan interesante y esperamos con ganas tu próximo libro