Hoy 28 de marzo se celebra el 500 aniversario del nacimiento de Santa Teresa de Jesús. Fundadora de las carmelitas descalzas, mística y escritora española es también Doctora de la Iglesia católica.
A pesar de que comenzó tarde a escribir, tiene una obra muy prolífica. Escribió obras místicas de carácter didáctico como Camino de perfección, Conceptos del amor de Dios, El castillo interior o Las moradas, y Libro de la Vida. Además el Libro de las relaciones; Libro de las fundaciones, Libro de las constituciones, entre otros muchos.
También escribió poesías, escritos breves y escritos sueltos sin considerar una serie de obras que se le atribuyen. Teresa escribió también 409 Cartas, publicadas en distintos epistolarios.
Os recomendamos visitar en el vestíbulo de la Biblioteca de Humanidades la exposición que ha realizado Fondo Antiguo con la colaboración de los profesores Ricardo Fernández Gracia (de la Cátedra de Patrimonio y Arte Navarro), Carlos Mata Indurain (del Grupo de Investigación del Siglo de Oro) y Javier Sesé Alegre (del Instituto Superior de Ciencias Religiosas) en honor de su V Centenario.
Puedes consultar más obras de Santa Teresa de Jesús en el catálogo de la Biblioteca.
Os queremos compartir esta poesía de Santa Teresa: Vivo sin vivir en mi
Vivo sin vivir en mí,
y tan alta vida espero,
que muero porque no muero.
Vivo ya fuera de mí,
después que muero de amor;
porque vivo en el Señor,
que me quiso para sí:
cuando el corazón le di
puso en él este letrero,
que muero porque no muero.
Esta divina prisión,
del amor en que yo vivo,
ha hecho a Dios mi cautivo,
y libre mi corazón;
y causa en mí tal pasión
ver a Dios mi prisionero,
que muero porque no muero.
¡Ay, qué larga es esta vida!
¡Qué duros estos destierros,
esta cárcel, estos hierros
en que el alma está metida!
Sólo esperar la salida
me causa dolor tan fiero,
que muero porque no muero.
¡Ay, qué vida tan amarga
do no se goza el Señor!
Porque si es dulce el amor,
no lo es la esperanza larga:
quíteme Dios esta carga,
más pesada que el acero,
que muero porque no muero.
Sólo con la confianza
vivo de que he de morir,
porque muriendo el vivir
me asegura mi esperanza;
muerte do el vivir se alcanza,
no te tardes, que te espero,
que muero porque no muero.
Mira que el amor es fuerte;
vida, no me seas molesta,
mira que sólo me resta,
para ganarte perderte.
Venga ya la dulce muerte,
el morir venga ligero
que muero porque no muero.
Aquella vida de arriba,
que es la vida verdadera,
hasta que esta vida muera,
no se goza estando viva:
muerte, no me seas esquiva;
viva muriendo primero,
que muero porque no muero.
Vida, ¿qué puedo yo darle
a mi Dios que vive en mí,
si no es el perderte a ti,
para merecer ganarle?
Quiero muriendo alcanzarle,
pues tanto a mi Amado quiero,
que muero porque no muero.
