«Hay que ayudar a vivir. Y la buena literatura es muy inspiradora»

Entrevistamos a Enrique Aubá (Med99, PhD06) Colaborador Clínico en el Departamento de Psiquiatría y Psicología Médica de la Clínica Universidad de Navarra, y Profesor Asociado de su Facultad de Medicina.

El Dr. Aubá

Trabaja en la Unidad de Hospitalización, es el responsable de la Interconsulta Psiquiátrica, y ha trabajado en Terapia Familiar. Entre sus áreas de especial interés destaca la patología psicosomática. Recientemente ha realizado una estancia de investigación en el Massachusetts General Hospital, asociado a la Universidad de Harvard.

  • ¿Por qué lees?

En primer lugar, quiero decir que yo no me considero un gran lector. No soy un lector incondicional de los que leen a todas horas. Leo de vez en cuando, a temporadas. No sé exactamente de qué depende: del estado anímico, de las cosas que me ocupan la cabeza en ese momento, de la posición de los astros… Qué se yo. El caso es que no siempre me entran igual los libros, ni el mismo tipo de libros. Creo que podría describirme como “lector emocional”. Y soy consciente de que tengo muchas lagunas. Pero es que no pretendo abarcar ni completar nada. A veces me entra más fácil una película, o lo audiovisual. Pero el libro tiene otro ritmo, quizá más humano. Y merece la pena el esfuerzo. Por supuesto, tengo que leer en papel, y si está bien editado, mejor. Soy incapaz de leer en formato digital.

  • ¿Qué géneros literarios te gustan más?

No soy capaz de separar la lectura de mi actividad profesional, aunque también leo para descansar. Suelen interesarme los libros que me ayudan a comprender mejor el alma humana, la psique, su dinámica. Los buenos escritores tienen una especial sensibilidad, y así, una especial capacidad para describir los procesos psicológicos. Se aprende mucho de la descripción de estados interiores de depresión, angustia, psicosis,… Me ayuda a comprender mejor la vivencia de cada paciente, y creo que me da herramientas para poder ayudar mejor.

He de reconocer que tengo curiosidad e interés por leer a escritores que se han suicidado. Son personas a los que les cuesta vivir de manera especial, hay situaciones de enfermedad, personalidades con tal percepción de la realidad que se les hace más dificil convivir con la imperfección del mundo y del hombre. Mejor aún es leer a escritores que flirtean con el suicidio pero se deciden por la vida. En mi profesión tratas con el suicidio, y aunque puedes llegar a comprenderlo, lo entiendo como una salida en falso, como un no querer jugar. Hay que ayudar a vivir, y la buena literatura es muy inspiradora.

Me interesan también los libros que tratan cuestiones relacionadas con las relaciones afectivas entre hombres y mujeres, el amor, el matrimonio. La existencia hay que construirla, con el paso de los años vamos adquiriendo compromisos a los que queremos ser fieles, y las dificultades se hacen notar. En los libros aprendo también, como en la pintura impresionista, el desarrollo de la afectividad; el papel de los acontencimientos de la vida, traumáticos o no, en nuestra configuración personal; la dificultad en la adecuada integración de las pasiones, la libertad posible a pesar de todo.

  • ¿Cuál o cuáles son tus autores preferidos? ¿Recuerdas de manera especial algún libro de los que has leído y por qué?

Autores o libros que me han gustado: Sándor Márai, puedo decir que es uno de mis favoritos. He leído casi todo de él. Se puede empezar con El último encuentro, pero mis dos preferidos son La hermana y La mujer justa. También disfruto con Tolstoi: Ana Karenina, La sonata a Kreutzer, La novela del matrimonio. Me deslumbra Stefan Zweig, recuerdo con especial gusto las semblanzas de Mesmer, Baker-Eddy y Freud. Otros libros con los que recuerdo haber disfrutado: Memorias de África de Isak Dinessen, El conde de Montecristo de Dumas, Edad prohibida y Los renglones torcidos de Dios de Torcuato Luca de Tena, Nubosidad variable, La reina de las nieves y los Cuentos de Carmen Martín Gaite, El gran Meaulnes, de Alain Fournier, Jane Eyre de Charlotte Brönte o La plenitud de la señorita Brodie de Muriel Spark. Este verano me han gustado algunos libros sencillos como La estepa infinita, de Esther Hautzig, y La joven de azul jacinto, de Susan Vreeland. Me he convertido en un fan de Marta Rivera de la Cruz, me encantaron tanto En tiempo de prodigios como La importancia de las cosas. Y me gustó mucho El tiempo entre costuras de María Dueñas. Me fascinan los escritos de Eduardo Chillida. Aprecio a Susanna Tamaro, como las agradables y sugerentes consideraciones de Más fuego, más viento.

A veces disfruto con algo de teatro o poesía española, pero no sé nada, me lo tienen que recomendar. Y sí, he leído tanto El señor de los anillos como Harry Potter, sólo me queda el séptimo volumen.

  • ¿Lector por afición o por obligación?

Creo que comencé a leer en el quinto curso de Medicina. Antes había leído, claro, pero fue entonces cuando me enganché de verdad. He de reconocer que el primer libro que me atrapó fue un bestseller de Clive Cussler. Descubrí en mis propias carnes cómo un libro puede atraparte. Inmediatamente a continuación leí El Quijote de un tirón, en tres semanas. Disfruté tanto que tuve que escribirle al que había sido mi profesor de Lengua y Literatura en mi colegio en San Sebastián.

Por entonces, durante la carrera, asistí con unos amigos a una asignatura de Literatura española del Siglo XX, en la que pudimos leer entre otros a Pío Baroja, García Lorca, Martín Gaite, Pérez Reverte… Me enganchó. Mi abuela, que había sido profesora de Literatura, y era muy sabia, se convirtió en una agran asesora. Por lo general, leo lo que me recomiendan. Mi hermano -él sí que es un gran lector- me pasa muchos libros, aunque no soy capaz de leerlos todos. También una tía muy querida me ofrece un buen feedback. ¡Y tantos amigos ! Y luego leo muchos libros sólo porque me resulta atractivo el título, o porque me gusta su encuadernación en una librería o biblioteca.

  • ¿Qué argumentos darías  a un colega no lector para que leyera?

Yo no doy argumentos sobre lo bueno que es leer. Únicamente procuro transmitir el entusiasmo y fascinación por libros en concreto. Eso es más que suficiente. Cuando me gusta un libro, al que le he dedicado cierto tiempo, me fastidia no poder comentarlo con nadie, y necesito recomendárselo a varios e incluso prestar el libro material a alguien. Así, en el departamento tenemos un tráfico de libros que nos enriquece a todos.

  • ¿Por qué hay tantos escritores psiquiatras?

Sobre la tradición de médicos humanistas, es lógico que haya psiquiatras especialmente distinguidos en la literatura, por la propia naturaleza de la patología psiquiátrica. Es de especial interés la denominada Medicina Psicosomática, en la que se procura ver al paciente desde una perspectiva integral, considerando tanto los aspectos más biológicos con los psicológicos, culturales, sociales y espirituales. Todos los aspectos de la existencia. Este enfoque del enfermar se refleja bien en los textos de psiquiatras escritores.

  • ¿En Psiquiatría, existe la biblioterapia? ¿Crees que los libros de autoayuda benefician realmente a quienes los leen?

Sin duda que los libros pueden ser terapéuticos. Están los libros de autoayuda, pero en general ayuda toda buena literatura bien elegida. De entre los libros relacionados con la autoayuda, me interesan personalmente algunos inspirados en filosofías o religiones orientales. Me gusta por ejemplo el enfoque que Kabat-Zinn hace de la práctica de la atención plena en Mindfulness en la vida contidiana.

¿Qué libros recomendarías leer a un médico o estudiante de medicina?

Le recomendaría leer La hermana, de Sándor Márai. De hecho, es posible que este próximo curso sea lectura obligatoria para los alumnos de primero de Medicina en la asignatura de Psicología Médica, aunque todavía está por decidir…